
Por CLARA AGUSTONI - Si usted es uno de los tantos ahorristas que busca asegurarse una cobertura contra la inflación sin asumir demasiados riesgos –y, en lo posible, sin tener que recurrir a los bonos del Estado–, puede que encuentre una buena alternativa de inversión en las cédulas o letras hipotecarias.
Estos instrumentos –bonos constituidos como fideicomisos financieros, que tienen como activo subyacente la cartera de créditos hipotecarios de un banco– presentan una ventaja clave en el actual contexto económico. Esto es, que su evolución está atada directamente a la suba de los precios. Por eso, garantizan a los inversores un retorno de al menos un punto porcentual más que la inflación oficial, algo de lo que no pueden jactarse otros bonos privados.
Teniendo en cuenta esto, El Cronista preparó una guía con todo lo que hay que saber acerca de estos instrumentos.
Cómo funcionan: Las cédulas o letras hipotecarias son instrumentos de larga data en el mercado de capitales mundial. De hecho, en Estados Unidos son la base para el impresionante desarrollo que tienen allí los préstamos hipotecarios. Básicamente, cuando un inversor compra uno de estos títulos le está prestando dinero al banco, y tiene como garantía préstamos hipotecarios ya otorgados por la entidad. De ese modo, los bancos obtienen fondos a plazos más largos que les permiten disminuir el riesgo de descalce. Algo que resulta fundamental teniendo en cuenta que casi la mitad de los depósitos –principal fuente de liquidez de los bancos– se hacen a menos de 60 días, mientras que un préstamo hipotecario se otorga al menos por 10 años.
En la actualidad, las tres entidades del mercado local que emiten este tipo de títulos son el Banco Hipotecario, el Banco Río y el Supervielle.
Cuánto rinden: las Cédulas del Banco Hipotecario son, sin lugar a dudas, el caso más paradigmático del mercado local. Desde su relanzamiento luego de la crisis –en junio de 2004–, el Hipotecario ya ha emitido ocho series. Y cada vez, el interés de los inversores ha sido enorme: alcanzan una sobresuscripción promedio de 2,3 veces; y en la última serie, incluso, se llegaron a hacer ofertas por cinco veces el monto licitado.
En gran medida, el atractivo de estos títulos reside en que garantizan una buena rentabilidad sin prácticamente tomar riesgo alguno. En la última serie, estos títulos le pagaban al inversor la tasa más elevada entre CER 1% o Badlar 1%, con piso de 9% y techo de 21%.
Cómo adquirirlas: Pero además, las Cédulas gozan de una característica que no es común en el mercado de fideicomisos local: tienen un mercado secundario activo y líquido. Por ello, pueden comprarse o venderse todos los días en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires y en el Mercado Abierto Electrónico (MAE).
Tan líquido es el instrumento que, por ejemplo, el miércoles pasado, de las once operaciones que se realizaron en la Bolsa con fideicomisos financieros, diez fueron con Cédulas Hipotecarias. En el mercado aseguran, además, que el mayor interés proviene de los pequeños ahorristas, más que de los inversores institucionales.
El caso de las Letras Hipotecarias es bien distinto. Estos instrumentos, en su mayoría, se adquieren en el período de suscripción y se guardan hasta su vencimiento: no cuentan con un mercado secundario desarrollado. En la última licitación que Banco Río hizo de estos títulos el inversor pactó una tasa de 2,25% más el CER, con un piso del 6% y un techo del 25%.