
Por SABRINA CORUJO - Los ETF’s (Exchange Traded Funds), una herramienta de inversión muy similar a los ya conocidos fondos comunes de inversión, ganan cada vez más espacio en las carteras mundiales. Sin ir más lejos, muchos expertos los recomiendan por ser una opción más conveniente que invertir en un único activo o incluso los sugieren como una alternativa más interesante a un fondo común.
De hecho, hay ETF’s que replican índices como el Nasdaq o internacionales que se focalizan, por ejemplo, en el mercado asiático. También hay de monedas, de commodities o bien sectoriales como el energético.
No obstante, a nivel local, los ETF’s recién comienzan a conocerse (ver apoyo). Es por eso que El Cronista decidió explicar al inversor qué son, cómo se operan y, en especial, qué posibilidades de inversión ofrecen estos instrumentos.
De esta forma, lo primero a explicar es en qué consiste esta herramienta. Específicamente, los ETF’s son una canasta diversificada de activos que reflejan la performance de un índice, de una industria, de un sector o bien de una región, pero siempre en un solo título valor. Es decir, los ETF‘s se negocian como cualquier acción, aunque permiten lógicamente una mayor diversificación de una cartera.
Según Mariana de Mendiburu, de CIBSA, el éxito de los ETF’s internacionales se debe a que permiten un fácil acceso a mercados de todo el mundo. De Mendiburu agregó que "una gran ventaja de los ETF’s es que facilitan el ingreso a aquellos mercados que cuentan con muchas restricciones a los inversores extranjeros como, por ejemplo, el mercado asiático.
Además, los ETF’s sirven a los inversores minoristas para cubrir el riesgo de su portfolio, como también permiten invertir a la baja inclusive en bonos".
La primer diferencia básica de los ETF’s con los fondos comunes es su administración. Los ETF‘s tienen una administración totalmente pasiva (se autogestionan replicando siempre el comportamiento de un benchmark o un grupo definido de activos financieros), en tanto que en los fondos la gestión de la cartera es activa.
Otra diferencia clave es su negociación. Los ETF’s se pueden comprar y vender durante la rueda, es decir, permite su negociación intradiaria de manera de aprovechar los movimientos del mercado. Mientras que los Fondos, en cambio, se compran o venden al final del día cuando se determina su valor neto.
Los ETF’s más tradicionales en acciones son el QQQQ (replica el Nasdaq 100), el SPY (replica el S&P500), el DIA (del Dow Jones) y el IWM, un fondo que sigue la performance del índice del sector de small-caps de EE.UU.
Dentro de los sectoriales, en tanto, se destacan el XLE que invierte en compañías dedicadas el sector petrolero y el XLF compuesto por empresas del sector financiero.
Pero como ya mencionamos también hay ETF’s de países (Japón, Brasil y Taiwan, entre otros), de regiones y de commodities. En estos últimos sobresalen el GLD (oro), USO (petróleo) o el SLV (plata).
¿Dónde y cuánto?El principal centro financiero donde se negocian estos instrumentos es Nueva York. Sin embargo, los inversores pueden comprarlos sin mayores inconvenientes a través de las sociedades locales. Los costos, en tanto, suelen ser bajos. Puntualmente, estamos hablando de la comisión de los agentes que ronda actualmente el 1% del monto de la operación.
Por su parte, el monto mínimo no existe aunque los analistas recomiendan una inversión inicial del orden de u$s 5.000.