
Por FLORENCIA DONOVAN - Pese a que desde el oficialismo salieron a defender a capa y espada el proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA), analistas y miembros de la oposición manifestaron ayer su disconformidad e hicieron oír sus críticas. La mayoría advierte que los cambios minarán la autonomía de la entidad que preside Martín Redrado, además de que podrían dar rienda suelta a un manejo más laxo de la inflación.
Aunque desde el BCRA buscaron bajarle el tono a la controversia y aseveraron ayer que Redrado habría recibido una señal política de que el proyecto finalmente no llegaría a buen puerto, en el mercado quedó un gusto amargo por la velocidad con la que la reforma recibió el martes el dictamen favorable de la Comisión de Finanzas de la Cámara baja. Llevando la firma de varios legisladores del oficialismo –como cabeza figura la diputada kirchnerista Mercedes Marcó del Pont– difícil es pensar que el dictamen de Finanzas salió sin antes contar con la venia del Poder Ejecutivo.
Una de las voces más críticas fue ayer la del ex presidente del BCRA durante la administración Duhalde Aldo Pignanelli. "Nunca es bueno modificar la Carta Orgánica del Banco Central. Hay que analizar cuál es la idea al querer impulsar estas reformas", disparó Pignanelli, quien además deslizó: "espero que los legisladores que tienen esta iniciativa hayan estudiado a fondo esta situación." Además, el ex titular del BCRA advirtió que eventuales modificaciones en la Carta podrían darle argumentos a los bonistas que no aceptaron el canje de deuda, para decir que la entidad no es independiente y embargar las reservas.
También desde la ONG Cippec hicieron públicas sus diferencias. Consideraron que el proyecto "puede tener consecuencias negativas para la evolución de la economía y el bienestar de la población. En particular, el cambio propuesto va en contra de la tendencia en las mejores prácticas internacionales, tanto en términos de los objetivos de la autoridad monetaria como en términos de su independencia".
En concreto, la iniciativa prevé que la misión primordial del BCRA, que hoy es "preservar el valor de la moneda" –según reza el artículo 3´ de su Carta Orgánica–, se cumpla "de un modo consistente con las políticas orientadas a sostener un alto nivel de actividad y asegurar el máximo empleo de los recursos humanos y materiales disponibles, en un contexto de expansión sustentable de la economía". En pocas palabras, cambia el foco de la misión del BCRA, que ya no sería sólo mantener la inflación a raya, sino que también deberá privilegiar el crecimiento de la economía.
"El proyecto le agrega atribuciones al BCRA. No veo que el Ejecutivo se esté metiendo en el manejo (de la entidad), sino que le está dando posibilidades de análisis financieros a futuro", esgrimió, por su parte, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, quien ayer salió a defender la iniciativa. Dijo además, que la ley "agrega atribuciones" al BCRA respecto a la norma que está vigente desde 1992 a la fecha.