Con millonarias compras diarias, los bancos centrales latinoamericanos están haciendo un gran esfuerzo para frenar el avance de sus monedas. Claro que todo intento parece infructuoso hoy a la luz del fuerte ingreso de flujos a la región.
Brasil, Colombia y Perú son las caras más visibles de esa tendencia, donde la apreciación de las monedas se volvió un dolor de cabeza para los gobiernos, que temen que eso quite competitividad a sus exportaciones.
En Perú, por ejemplo, la entidad monetaria compró u$s 250 millones de dólares el viernes pasado, la mayor intervención diaria de la historia registrada por ese mercado. Sin embargo, la adquisición no logró depreciar al sol, que se ubica en su mayor valor en tres meses.
Una situación similar enfrenta el Banco Central de Brasil, que debió intensificar sus compras de dólares y sus ventas de swaps cambiarios (contratos en dólares que garantizan el pago de una tasa y buscan disuadir a los inversores de comprar reales) para intentar debilitar a la moneda local, en máximos de los últimos seis años. Pero los analistas son escépticos sobre el impacto de las medidas.
"Es una tendencia inevitable, lo único que pueden hacer los bancos centrales es reducir la velocidad de apreciación", dijo Pedro Tuesta, analista de 4Cast Inc en Nueva York.
El ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, reconoció recientemente que el alza del real es inevitable, pero se comprometió a impedir una sobrevaluación. En lo que va del año, el real alcanza una apreciación del 6%.
Por el momento, la encrucijada parece no tener una solución cercana, ya que la fuerte inversión extranjera, atraída por los sólidos fundamentos económicos, pone a las monedas en máximos de años.
Pese a que la apreciación ayuda a moderar la inflación –al abaratar los costos de las importaciones–, los gobiernos ven con reparos la tendencia alcista de las divisas porque resta competitividad a las exportaciones, clave para la marcha de las economías de la región.
En Colombia, el gobierno anunció medidas para restringir el crecimiento del crédito en la economía y el ingreso de capitales especulativos para contener la apreciación del peso, que en lo que va del año acumula un alza de 8%. "A Colombia se le hace más difícil porque tiene problemas de inflación. Intervenir fuertemente en el mercado cambiario cuando la inflación doméstica es alta es un riesgo", dijo Rafael de la Fuente, analista de BNP Paribas en Nueva York.