
Por SABRINA CORUJO - Los bonos públicos ya no son la fuente indiscutible de ganancias que supieron ser en 2006 y hasta incluso los primeros meses de este año. Y lo cierto es que, ya sea por la "manipulación" de la inflación o simplemente por cuestiones técnicas, son pocos los que no presentan rojos en el mes.
De hecho, tanto los de pesos como los de dólares, acumulan en las seis ruedas que lleva mayo caídas de hasta 3,3%.
Pero la caída en los instrumentos de moneda dura se explica por razones diferentes a la de los pesos. Específicamente, los títulos en dólares que más sufren son los largos (Par y Descuento) con caídas de entre 1,5% y 3,3% en mayo. En los últimos treinta días, sin embargo, la baja es mayor y alcanza hasta el 10%.
Y este escenario, lógicamente, fue el disparó el riesgo país a 286 puntos, lo que implica una suba de 14 unidades en el mes y de 89 puntos en las últimas cuatro semanas. El spread con Brasil, de hecho, se amplió de 41 unidades hace un mes atrás a 134 actualmente.
Pero acá, según destacan desde el mercado, el desarme de posiciones no se debió a la percepción de un mayor riesgo argentino, sino a un cuestión más bien técnica.
Ricardo Housen, de BCP Securities Nueva York, destacó que "la caída en los títulos en dólares es un tema técnico. La curva de rendimientos estaba invertida. Era ilógico que los más largos rindieran menos que los más cortos". De hecho, Housen dijo que "sigue habiendo interés por bonos en dólares y esto se refleja en la gran demanda que existe en las suscripciones de ONs".
Desde el mercado, se coincide que lo que desarbitró la curva en un principio fueron las grandes compras que realizaron dos bancos europeos (entre ellos, el ABN). Mientras que lo que la está volviendo a la normalidad ahora es, justamente, el desarme de posiciones de estos bancos.
El CER, el interroganteEn cambio, los bonos en pesos presentan en el mes bajas promedio de entre 0,5% y 2,6% (ayer, sin ir más lejos, cayeron hasta 1%). Pero acá la historia es más conocida: la desconfianza que genera el Cer, el coeficiente atado a la inflación por el cual ajustan los bonos.
La percepción de manejo político que existe está llevando, cada vez más, a que los brokers externos calculen los flujos de los títulos con un recorte del 30% en el nivel de inflación que ellos consideran real y que se ubica entorno al 12%.