Hay mal clima en el mercado local. Algunos lo atribuyen a cierta decepción con los balances de las empresas; otros, a que el "efecto Indec" (que nuevamente golpea desde hace una semana a los bonos indexados) afecta al resto de la plaza y hasta hay quienes atribuyen la baja a la aspiradora de fondos que, a esta altura del año, hace funcionar la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).
Pero sea por la causa que sea (o por una combinación de todas), los hechos muestran que la plaza local no se contagió de los repetidos récords de Wall Street ni de sus pares latinoamericanos, pero sí se sumó ayer al repliegue global de precios. Claro que lo hizo con el agravante de que lideró la baja cuando, además, antes ni siquiera subía.
Ayer, el índice líder de la Bolsa porteña se desbarrancó 2,65%, es decir, más que el Bovespa de Brasil (perdió 2,08%) y que el Dow Jones neoyorquino (cayó 1,11%), por tomar dos parámetros, afectados por el mal dato de ventas minoristas en Estados Unidos que dio a los inversores una excusa para salir. Pero, como ya fue señalado, el mayor agravante fue que mientras las bajas externas estuvieron de alguna forma alimentadas por las fuertes alzas previas (que permitieron a muchos inversores ponerse a resguardo tras haber asegurado ganancias), aquí la pérdida de ayer se sumó a las de los días previos, lo que habla de un mercado complicado.
El retroceso bursátil local se produce en sintonía con la sostenida baja de los bonos de la deuda local, un fenómeno que se extiende con el correr de los días e implica pérdidas del 3%, en una semana, para los títulos en pesos indexados más emblemáticos.
Los analistas no logran dar respuestas al fenómeno. ¿Cómo justificar, por caso, el derrumbe del 4,75% del Galicia en el balance que presentó ayer si todo el mercado sabía que, tras haber cancelado el total de su deuda con el Banco Central (le reintegró $ 8612 millones), reportaría pérdidas circunstanciales pero con una estructura mucho más saneada? ¿Cómo entender la baja del 4,04% del Macro que, al cerrar las operaciones, reportó una ganancia de $ 132,2 millones, una cifra 10% superior a la que esperaban los analistas y muy por encima de los $ 72,9 millones de hace un año?
"Me parece que estamos pagando los errores", decía ayer un operador que lucía resignado y aludía a ventas marcadas de algunos fondos que habrían decidido bajar su exposición en la Argentina, lo que los lleva a desprenderse de acciones y de bonos públicos. Claro que también se refería a la escasa claridad que tiene la información inflacionaria y a una presunción cada vez más extendida de problemas que no se enfrentan hasta que no estallan.
Tal vez su ánimo haya estado afectado por las pérdidas. Pero razones para preocuparse no le faltan. Si hasta los cupones atados al PBI no pudieron resistir ayer la marea de ventas y cayeron del 0,85 al 1,28%, según la especie.
Javier Blanco
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