
Por FLORENCIA DONOVAN - El llamado "efecto China" quedó en el recuerdo para muchos mercados del mundo, con la excepción tal vez de Japón y de Argentina. Y es que mientras que el Nikkei de Tokio es uno de los pocos indicadores en todo el mundo que no logró recuperar el terreno perdido durante la corrección bursátil iniciada a fines de febrero, el Merval de Buenos Aires es asimismo el índice que más rezagado quedó desde la fecha.
"La Bolsa porteña no acompañó el festival mundial por el impacto que tuvo entre los inversores el tema del CER", sentenció Rafael Ber, de la consultora Argentine Research, quien se refirió así al manoseo por parte del Gobierno del índice de inflación y del instituto encargado de elaborarlo, el Indec. "Pese a que es sólo un tema, es fundamental. El 50% de la deuda externa y el principal activo de los inversores argentinos está actualizado por el CER. Esto disparó muchos arbitrajes en favor del cupón atado al PIB", explicó.
Desde el 27 de febrero –fecha en la que comenzó a hablarse del "efecto China"–, hasta ahora, el Merval apenas ganó 3,6%. Muy lejos quedó así del resto de las bolsas de la región, que arrojaron en el mismo período ganancias de dos dígitos. El Bovespa de Brasil subió 17%, el IPSA de Chile, 17,9% y el IPC de México avanzó 14,2%.
Pero no sólo el índice líder de la Bolsa porteña quedó en la cola de los emergentes, sino también de las principales bolsas de los países desarrollados, que por lo general suelen caracterizarse por movimientos más graduales y rendimientos menos espectaculares que los registrados en las bolsas de países en desarrollo. Por citar sólo algunos casos, en los EE.UU., el Dow Jones subió 9,2% desde fines de febrero hasta la fecha, mientras que el FTSE de Londres ganó 4,2%, y el DAX de Alemania, 9,5%.
Incluso la Bolsa China, que fue la que desató la gran corrección a fines de febrero, se recuperó más que el Merval. En menos de tres meses subió más de 4%.
Osvaldo Cado, economista de Prefinex, atribuye el pobre comportamiento de la Bolsa porteña a su vez a cuestión estructural. "La Bolsa es chica, sin liquidez. Y eso hace que cualquier ruido pegue más que en cualquier lado", señaló Cado, quien considera que el Merval tendrá un movimiento errático y sin brillo al menos desde julio hasta las elecciones de octubre. "Porque además se suma el hecho de que hay mucha incertidumbre todavía con respecto a lo que puede pasar con la macroeconomía en los EE.UU., lo cual puede traer más volatilidad", advierte.
En rigor, en el último tiempo, la caída del precio del petróleo tampoco ayudó a la acción de Tenaris, empresa que hasta hace muy poco era el estandarte de la Bolsa porteña y lideraba tanto en volumen como en rendimiento. Mientras que la oferta pública de Edenor hizo que muchos inversores se desprendieran de papeles más tradicionales y con mayor ponderación en el índice Merval, para posicionarse en las acciones de la distribuidora eléctrica.