
Por LEANDRO GABIN - Bastó con que el mítico Alan Greenspan alertara sobre los altos precios de las acciones chinas para que ese mercado se desplomara. El ex chairman de la Fed es quizá la cara más visible de un grupo de especialistas que están prediciendo un ajuste en los precios de ciertos activos. Las razones serían que se están formando "burbujas" en varios mercados, especialmente en el de renta variable. ¿Es ésta otra época de "exuberancia irracional"?
"Es difícil afirmar que se está ante un escenario de burbujas. Sucede que en el mundo hace mucho que no hay una crisis y antes la volatilidad era más alta. Los precios de los activos ahora no son más altos que en otras épocas de bonanza económica", sostiene Nicolás Dujovne, economista jefe del Banco Galicia. La percepción unánime es que no resulta sencillo detectar las burbujas.
Qué mirarUna definición de manual diría que son "comportamientos exagerados más allá de la lógica financiera que lleva a cometer excesos alcistas o bajistas", explica Marcelo Elbaum, director de Convexity Asset Management. Una forma de saber si uno está invirtiendo en un mercado especulativo, previa formación de burbuja, es considerar el nivel de apalancamiento (endeudamiento), que es una constante en la actualidad. Otra manera, según Elbaum, es ver el volumen: "En los mercados especulativos los precios tienden a subir en forma parabólica y muchas veces verticalmente en la etapa final del boom. Los volúmenes son inusualmente altos, y las variaciones de precios diarias se vuelven amplias y muy erráticas", afirma. Las dudas de los operadores e inversores se focalizan en el fuerte y sostenido rally alcista de los mercados. "En EE.UU. las ganancias corporativas explican las alzas bursátiles, no se puede decir que hay una burbuja ahí", indica Dujovne. De hecho, agrega, los papeles de ese mercado no estarían caros si se los mide por su precio/utilidad (expresa en cuántos años se recupera la inversión mediante las ganancias de la empresa). "En la época de las puntocom el precio/utilidad estaba altísimo pero se decía que eran empresas con un futuro enorme", acota. De esa premisa se desprende otra máxima de los mercados que explicaría por qué siguen escalando los activos: la expectativa. Como se cree que la bonanza económica continuará y por ende las compañías seguirán ganando dinero, los inversores no restringen sus apuestas. "Nadie quiere quedarse afuera. Si uno ganó pero ve que todos siguen comprando y el precio sube, no quiere quedar rezagado", relata un experimentado economista.
Explosiones anunciadasLa historia está plagada de "burbujas" que se pincharon. El "crash" de Wall Street fue en 1929 cuando las acciones estaban 400% más caras que seis años atrás. En octubre de ese año el pánico se desató y fue imposible detener el sell-off. La debacle arrastró a la economía hacia la "Gran Depresión". La fiebre de las puntocom a finales de los ‘90 también quedó en la historia. En enero del 2000 17 empresas puntocom pagaron cada una u$s 2 milones por 30 segundos de publicidad en el evento deportivo más visto del año. Al poco tiempo todo se derrumbó: el Nasdaq cayó más del 70% entre 1999 y 2002. En el pasado y ahora en el presente se tiene la misma idea: que todo seguiría con viento a favor. "Hoy no se pondera demasiado el riesgo. A veces el inversor prefiere hundirse en el mismo barco que el resto, con tal de no ser el único que salió cuando todavía había upside", reflexionaba un analista. Quizá aquella frase de John Maynard Keynes que decía que el mercado puede mantenerse irracional mucho más tiempo que las personas solventes, vuelva a tener algo de vigencia.