Los mercados del mundo profundizaron ayer su tendencia bajista luego de conocer los sombríos pronósticos que sobre el devenir de la economía mundial renovó ayer el ex titular de la Reserva Federal de Estados Unidos Alan Greenspan.
El reputado gurú, por alguna razón, resolvió ignorar la sensibilidad que venían mostrando los inversores. Así ayudó a corporizar ciertos fantasmas que los atormentan por estos días, al alertar que la enorme liquidez existente en los mercados "estaría cerca de llegar a su fin" y reiterar su predicción de que el crecimiento en China se desacelerará. "No podemos continuar con esta tasa de crecimiento en China y en el Tercer Mundo. No indefinidamente", dijo en su discurso.
Lo curioso del día es que los dichos de Greenspan, en principio, habían tenido un efecto benéfico sobre las bolsas, cuando dijo que no temía que China impulsara una ola de ventas de bonos del Tesoro para forzar una fuerte alza en las tasas de interés en ese país. "Yo no me preocuparía. Una salida en esa magnitud sería improbable porque China no tendría a nadie a quien venderle esos papeles", dijo.
Cuando trascendió ese dicho el índice Dow Jones reaccionó al alza y pasó a ganar 0,11%. Pero cuando se conoció el resto de sus comentarios, vertidos en una charla que dio en Nueva York, los mercados se dieron vuelta y, de ahí en más, todo empeoró y la tasa del bono del Tesoro a 10 años se disparó hasta quedar en su máximo nivel en 5 años: 5,293% anual y se agudizó el "efecto tobogán", que implica precios que en muchos casos venían de récords y, por esta misma razón, magnifican ahora su baja.
La reacción local
La Bolsa porteña no pudo esquivar el malhumor global y cayó 0,69%, para reducir al 2,70% su ganancia en lo que va del año. Tal vez es esa magra utilidad la que justifica el "leve" retroceso de ayer en una jornada en que su vecina paulista perdió 1,89 por ciento. Lo cierto fue que este indicador ni siquiera ensayó la recuperación que por momentos llegó a mostrar el índice Dow Jones. "La plaza está más presionada porque ya comenzó el período de cierre de opciones", señaló un operador.
La jornada mostró, empero, una mínima recuperación del sector bancario que venía de fuertes bajas en la rueda previa y seguía cayendo hasta la mitad de la jornada de ayer. Sin embargo, al terminar el día, Banco Macro había recuperado 0,5%; Banco Hipotecario, 0,32% y el Grupo Galicia, 0,33%. En sentido inverso se movió Banco Francés, que cayó 2,63 por ciento.
Pero las previsiones de los operadores indican que, en la medida en que la tormenta global siga y los bonos de la deuda se mantengan bajo presión, será difícil que los papeles bancarios no queden contagiados. Después de todos, los bancos son grandes tenedores de títulos de la deuda argentina.
Javier Blanco