
Por SABRINA CORUJO - El pánico invadió al mercado de renta fija y nada, pero absolutamente nada, quedó en pie. La razón fue simple y clara: la tasa del bono de EE.UU. a 10 años se disparó otros 14 puntos y cerró ayer en el 5,29% anual, su mayor nivel en los últimos cinco años y un retorno que le permite acumular un alza de ni más ni menos que 33 puntos básicos en las últimas cuatro ruedas. Y así es, como dicho esto, el desarme de posiciones en bonos parece no merecer discusión. Las bajas en los títulos públicos locales alcanzaron hasta el 2,7%, mientras que las pérdidas en la región fueron del orden del 1%. De hecho, medido por el EMBI del JP Morgan, la deuda emergente borró ayer todas sus ganancias del 2007.
Al igual que en otras ocasiones, los bonos locales volvieron ayer a ser los que más sufrieron. En dólares, las caídas fueron generalizadas. El Par y el Descuento perdieron 2,6% y 1,6% respectivamente, mientras que los cupones en esta moneda tuvieron un rojo de hasta 3,2%.
Los de pesos tampoco se salvaron. Entre otros, sobresalieron los rojos del Par (-2,2%); el Descuento (-1,4%); el Pre9 (-1,9%); y el cupón en pesos (-2,7%).
Pero lo cierto es, que con los rojos de ayer, la performance de los títulos en el mes es más que preocupante, ya que suman pérdidas de hasta 6%.
Ahora bien, la pregunta del millón es qué fue lo que profundizó ayer la fuerte corrección. Y la respuesta se encuadra en un gran miedo generalizado a una mayor inflación en el mundo.
La realidad muestra que ya no sólo los precios de EE.UU. y la posibilidad de un nuevo ajuste al alza en la tasa presiona al mercado. La tendencia a un endurecimiento de las políticas monetarias por parte de los Bancos Centrales es hoy un hecho que los operadores no logran quitarse de la cabeza.
Sin ir más lejos, en la última semana, Europa, Nueva Zelanda y Sudáfrica han decidido un aumento en sus tasas de referencia. En tanto, ayer, se sumó la posibilidad de que Inglaterra y China sigan la misma dirección. El gigante asiático anunció ayer un aumento en la inflación al 3,3% en mayo, por arriba de la meta del 3% del país.
Pero como si fuera poco, por la tarde, la carga negativa también aumentó cuando creció el miedo a que el índice de inflación de EE.UU. que se conocerá el viernes pueda ser mayor al estimado (para el core inflation hoy se espera una suba del 0,2%) y se hiciera público un discurso del ex-presidente de la Fed, Alan Greenspan, para nada alentador (ver pág. 23).
Y así fue como todo resto. "La rueda fue muy complicada. La tasa subió sin parar en las últimas horas. El mercado terminó netamente vendedor" explicó un operador de una mesa, quien recomendó mantener la cautela. "Siempre que existieron estos grandes sell off el mercado después reaccionó y recuperó. Veremos que pasa ahora, hay que ser frío", agregó.
Alberto Bernal León, de Bearns & Stearns, destacó que "la realidad refleja que hay un cambio grande en la percepción del mercado. Ahora bien, qué cambio. No mucho. Pienso que no existió nada demasiado relevante que dispare semejante reacción. Nadie la esperaba".
Sin embargo, y aunque los especialistas coinciden en afirmar que aún no hay datos concretos que justifiquen o no semejante incertidumbre en los mercados, en el mercado hoy algo cambió: sus perspectivas para la tasa de referencia de EE.UU a fin de año. Ayer, según la plaza de derivados, cerca del 44% de los analistas se inclinaba por un ajuste en la tasa al 5,5% anual en diciembre, mientras que el sólo 26% espera una baja. Hace un mes atrás, en cambio, nadie estimaba que la subiría.