El mercado financiero profundizó ayer su mala racha: las acciones perdieron valor por segunda rueda consecutiva y los bonos anotaron su cuarta baja, en un contexto global volátil en el que predomina la cautela de los grandes inversores, quienes están a la espera de la reunión que el Comité de Política Monetaria de la Reserva Federal (Fed, según sus siglas en inglés) comenzará mañana.
Sin embargo, aunque los comportamientos de ambos activos volvieron a ser similares (ambos bajaron), hay que destacar que el mercado de renta fija entregó señales más alentadoras: los títulos en pesos indexados parecieron haber encontrado un piso a partir del cual deberían intentar un rebote en los próximos días, según lo que sugirió ayer la conducta de las cotizaciones.
Ocurre que la mayoría de esas especies ya había iniciado una recuperación a media rueda después de haber tocado valores mínimos en un mes y medio. En la Bolsa porteña, el Discount en pesos, que llegó a valer $ 141,50, terminó a 142,20. Si bien cedió un 0,42%, el retroceso final fue bastante inferior al que marcaba apenas había comenzado la tarde.
A su vez, el Boden 2014 cerró a $ 114 por cada lámina de $ 100 nominales después de tocar un mínimo de 113,80, aunque ese mínimo repunte no le permitió eludir la baja de un 0,26%; el Boden 2018 cerró neutro en la Bolsa y con leve alza en el MAE, aunque levemente por encima de su valor de apertura en la jornada, y sólo el Par en pesos acabó la rueda en su menor precio de la rueda: a $ 54,20 (-1,45%) en la plaza porteña y a 54,42 en el MAE, donde registró una baja de un 0,60 por ciento.
La mínima recuperación, que sólo pudieron observar los que siguieron la rueda hora a hora, se dio en un contexto de negocios acotado, lo que revela que se trató de apuestas de inversores oportunistas que apuestan a que otros sigan sus pasos en las próximas horas para que los precios ensayen un alza sostenida. Entre las acciones, el panorama fue más desalentador. Con Wall Street sumida en la preocupación debido al impacto que la crisis inmobiliaria que afecta a Estados Unidos podría tener sobre algunos de sus principales variables (los títulos de los bancos de inversión Bear Stearns Cos. y Goldman Sachs Group perdieron un 3 y un 2,5%, respectivamente), el espacio para que las plazas regionales puedan desengancharse es menor, por lo que terminan todas arrastradas a la baja.
La novedad fue que el Merval porteño encabezó los retrocesos en la región al caer un 1,21%, tal vez porque, esta vez, los papeles energéticos no pudieron actuar como amortiguadores. De hecho, Pampa Holdings y Transener cayeron un 1,77 y un 2,31%, respectivamente, aunque en este caso podría ser una toma de ganancias, ya que se trata de papeles que en el mes venían ganando un 23,7 y un 12,5%, respectivamente.
Javier Blanco
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