Los inversores internacionales parecieron terminar de convencerse ayer de que el mundo va hacia un escenario de tasas de interés más altas que las vistas en los últimos cuatro años y, como suele ocurrir cada vez que el costo del dinero aumenta, lo sufren las bolsas en general y los activos financieros considerados más riesgosos en particular.
A esa percepción debe adjudicarse el salto de 11 puntos básicos que mostró ayer el spread de rendimiento entre los bonos del mercado emergente y los del Tesoro de Estados Unidos, el mayor desde la corrida de mayo último, al ampliarse hasta los 163 puntos básicos (317, en el caso argentino). No casualmente, el ajuste se produjo el día en que el rendimiento del T-Bond a diez años, un termómetro capaz de mostrar la mayor o menor aversión al riesgo, subió del 5,04 al 5,144% para tocar su máximo en diez ruedas.
Un generalizado retroceso mostraron las bolsas del Viejo Continente, al cabo de una rueda en la que el Banco Central Europeo resolvió mantener la tasa de referencia para la zona del euro en el 4% -aunque dejó la puerta abierta para nuevas subas en los próximos meses- y su par de Inglaterra volvió a incrementar la tasa para ese mercado de 5,50 a 5,75% anual, su mayor nivel desde marzo de 2001.
En medio de este clima, enrarecido además por otro brusco reacomodamiento bajista de la bolsa china (-5,3%), la deuda emergente se cayó y las bolsas latinoamericanas transitaron por zona de turbulencias. Fue un movimiento que en la Argentina se agigantó por el mal humor con que el mercado recibió un nuevo dato de inflación que se considera ilusorio (ver páginas 1 y 3).
En el caso de la Bolsa porteña, la curiosidad del día fue que la plaza negoció su mayor volumen con acciones domésticas de las últimas semanas (fueron $ 127,6 millones) en medio de una conducta mixta de los precios: en general tendieron a bajar las especies habitualmente más negociadas (hubo 36 bajas) y a subir las que suelen tener un papel secundario, lo que explica un sorprendente balance con 75 alzas, que sin embargo no alcanzaron para evitar que el índice Merval cerrara el día en rojo (0,23%).
Además se observaron tomas de ganancias en algunos papeles energéticos que venían de valorizarse fuerte en los últimos días (como las centrales Puerto y Costanera o la transportadora Transener), pero siguieron en alza las acciones de este sector que venían más rezagadas (como Metrogas, TGS, Gas Cuyana o Gas Natural). "Lo que estamos viendo es que hay exceso de liquidez en el mercado nuevamente, pero desde mi punto de vista las acciones ya están en precio. Por eso vemos que el movimiento que está haciendo la bolsa es casi idéntico a lo que hace el Dow Jones y otros mercados emergentes", dijo Alfredo González, director general de la consultoría Stock and Price a la agencia Reuters.
Javier Blanco
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