BUENOS AIRES, jul 16 - Las monedas latinoamericanas, que no sufrieron mucho la volatilidad de los temores por las hipotecas de riesgo en Estados Unidos, estarán esta semana a la expectativa de las tasas de Brasil, del jefe de la Fed Ben Bernanke y de la inflación estadounidense. Tras un estremecimiento en febrero, las divisas de América Latina han sostenido su apreciación o estabilidad ante el debilitado dólar. Por un lado, sí tuvieron algunas oscilaciones intradiarias considerables, del 1 por ciento, en línea con una mayor ansiedad global por las hipotecas "subprime". Pero, por otra parte, el tono que parece prevalecer al cierre de cada jornada de operaciones en divisas de la región es positivo. Las causas de esto siguen siendo la buena percepción de la política y los fundamentos económicos de América Latina, y, cada vez más, el "carry trade". El carry trade, o arbitraje de tasas de interés, consiste en utilizar monedas de bajo retorno como el yen japonés o el franco suizo para financiar compras de activos en divisas que pagan mayor renta. Esto beneficia a los mercados emergentes en general, incluyendo a monedas como el real de Brasil <BRBY>. "Prevemos que la tendencia de apreciación (del real) continúe a pesar de un incremento en el ritmo de alivio (monetario de parte del Banco Central de Brasil) y las continuas intervenciones en el mercado cambiario", dijo el miércoles pasado un informe de estrategia de Barclays Capital. "La principal amenaza para el real en el corto plazo es una reducción del apetito de los inversores por el riesgo, lo que potencialmente dañaría el carry trade. Sin embargo, los datos sobre posicionamiento en el real ofrecen alguna confianza en la capacidad de la moneda para soportar turbulencias", agregó. Sobre la exposición de los operadores al real, el reporte mencionaba una "posición especulativa larga en reales", que juzgó "no reducida, en términos históricos". Según Barclays, como el aumento de estas posiciones no estuvo al ritmo de la apreciación, en todo caso la moneda debería seguir en alza. El real cerró el viernes con un ganancia de 0,59 por ciento a 1,863 por dólar, el nivel más fuerte desde octubre del 2000. El repunte tuvo lugar a pesar de que el banco central intervino dos veces en el mercado de cambios, con compras de dólares para aumentar sus reservas internacionales. TASA SELIC, BERNANKE, INFLACION EEUU El banco central brasileño se reúne el miércoles para evaluar la política monetaria y, según un sondeo de Reuters, hay expectativas unánimes de que reducirá su tasa de interés referencial Selic por decimoséptima vez seguida, a un mínimo histórico de 11,5 por ciento desde 12,0 por ciento. Aún así, continuaría en niveles mucho más rentables que las tasas de los países cuyas divisas financian el carry trade, como Japón. Allí, el costo del crédito de referencia se ubica en sólo 0,5 por ciento y las perspectivas sugieren un ajuste monetario tan sólo muy gradual. Un hecho que restó interés por las monedas latinoamericanas en junio fue el alza del rendimiento del bono referencial de Estados Unidos a 10 años, que incluso llegó a su máximo en cinco años de 5,33 por ciento por la reducción de las expectativas de un recorte de tasas de interés de la Fed. Luego, la renta a 10 años se estabilizó entre 5,0 y 5,15 por ciento ya que, si bien disminuyeron las previsiones de un alza de tasas de la Reserva Federal de Estados Unidos, tampoco está claro que haya un avance inflacionario que justifique un aumento. Algunos analistas, como Alberto Bernal, de Bear Stearns, consideran válido preguntarse si, ante la constante reducción de la tasa Selic brasileña y el avance de la renta del bono a 10 años en Estados Unidos, el real podría verse afectado a la baja. "En algún momento se va a llegar al punto (de las tasas de interés de Brasil) en que (el real) deje de ser tan atractivo, pero por ahora las tasas siguen favoreciendo la apreciación", dijo Bernal a Reuters. Agregó que incluso si hubiera una corrección del real, no se prevé ningún ajuste abrupto. Nuevos indicios sobre el pensamiento de la Fed acerca del panorama inflacionario y del impacto de la crisis del mercado hipotecario de baja calificación en Estados Unidos -otro frente que podría elevar la aversión al riesgo- se conocerán cuando Bernanke se presente el miércoles y el jueves en el Congreso. A ese importante testimonio legislativo del jefe del banco central, un evento semianual, se le suma esta semana la gran expectativa por los últimos datos de la inflación mayorista y al consumidor en Estados Unidos, que se difundirán respectivamente el martes y el miércoles. En México, Mario Copca, estratega de divisas de la firma de asesoría MetAnálisis, dijo que "el peso podría llegar a los 10,70 (por dólar), y no se apreciaría más hasta tener noticias sobre la reforma fiscal" que envió el presidente Felipe Calderón al Congreso, donde aún está en discusión. El peso mexicano cerró el viernes pasado con una marginal apreciación de 0,07 por ciento, a 10,7650/10,7670 por dólar <MEX01>. A diferencia de otras monedas regionales, la unidad mexicana tiene un techo al alza, por su gran vinculación con Estados Unidos, cuya economía está en un "aterrizaje suave". La cotización del peso de México contra el dólar sigue a la del dólar ante el euro. El dólar cayó a nuevos mínimos históricos contra la unidad europea, en un debilitamiento de la moneda estadounidense causado porque mientras la Fed mantiene sus tasas, otros bancos centrales las suben. En resumen, para las monedas latinoamericanas en general, el reporte de estrategia de Barclays decía: "continuamos siendo más optimistas sobre el real de Brasil, más o menos neutrales sobre el peso argentino, el colombiano y el chileno, y prevemos que el peso mexicano se deprecie desde sus niveles actuales". |