Brasil no adoptará medidas intempestivas por la fuerte apreciación del real ante dólar, advirtió ayer el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien indicó que con el nivel actual de la moneda el Banco Central puede comprar, comprar y comprar divisas estadounidenses. Lula dijo también que es necesario tener paciencia hasta que la moneda brasileña se acomode. El real cerró ayer en 1,86 unidades por dólar, cerca de sus niveles máximos ante la divisa estadounidense en siete años. La persistente apreciación de la moneda brasileña preocupa a industriales y exportadores. Recientemente, el gobernador del poderoso estado de Sao Paulo, el socialdemócrata José Serra, dijo que Brasil vivía un desvarío cambiario.
El Banco Central ha efectuado intervenciones casi diarias en el mercado de cambios para adquirir dólares, fortaleciendo así sus reservas internacionales, que superan los 150.000 millones de dólares, e impidiendo una apreciación de la moneda mayor aún. El gobierno no va a cometer ningún artificialismo, no va a luchar contra la corriente. Las cosas están yendo muy bien en la economía y nosotros tenemos que aceptar que hay un aluvión de dólares, aseguró hace días el ministro de Hacienda, Guido Mantega.
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