Luego de estar “planchado”, el dólar comenzó a moverse. Así, a medida que la cotización de la divisa evolucionaba, comenzaron a tejerse especulaciones sobre su potencial efecto en la economía real.
De esta manera, el cierre en $3,13 para la compra y $3,17 para la venta promedio –que implicó el mayor precio desde 2003-, generó expectativas y ya avivó el debate entre los industriales.
La razón es clara: si bien una apreciación del dólar trae alivio a los exportadores porque compensaría la erosión de competitividad generada por la inflación de los últimos años, la mayor parte de las empresas industriales, sobre todo pequeñas y medianas, para las que su negocio no depende de estrategias de internacionalización, podrían llegar a sufrir un encarecimiento directo de sus costos.
Sucede que las materias primas importadas tienen un rol protagónico en el agro y la industria nacional. A modo de ejemplo, basta saber que el 63% de las Pyme utiliza algún insumo del exterior.
Sector por sector, vale destacar el caso de la industria del packaging, donde la materia prima importada tiene una participación del 40%. También se podría ver alcanzada la industria petroquímica, que provee bases para la industria farmacéutica, donde los insumos alcanzan al 50%, entre otros numerosos sectores (ver gráfico).
En este contexto, en diálogo con infobaeprofesional.com, Marcelo Fernández, presidente de la Confederación General Económica (CGE), aseguró que, de mantenerse este piso, “las grandes empresas que proveen materia prima van a cambiar los plazos de pago y los precios”.
Por eso, “desde nuestra entidad les pedimos a estas compañías que sean responsables y no amplíen sus ganancias en pesos manteniendo los costos en dólares”, agregó el industrial.
Fernández explicó que “vamos a tratar de conversar con cada uno de nuestros proveedores, pero esperamos también contar con la acción de la Secretaría de Comercio, para que haga un monitoreo en cada caso”.
De este modo, en caso de que no resulte, “nos reuniremos con el secretario Guillermo Moreno para pedirle que tome cartas en el asunto”, se mostró concluyente.
La visión de los importadores
Del mismo modo, Diego Pérez Santisteban, presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), sostuvo que si bien este valor del dólar podría favorecer “en algo” a las exportaciones, “obviamente encarece las importaciones”.
“Habrá que empezar a mirar mejor el tema de los costos de los productos importados porque si se salta un escalón y el escalón queda en esa situación, el encarecimiento puntual se va a convertir en permanente”, explicó el directivo.
Sin embargo, el escenario no es claro, ya que habrá que hacer una evaluación para cada sector en particular y saber así quiénes son los ganadores y quiénes los perdedores. “Si un industrial tiene insumos importados y lo que exporta es sólo el 10% de todo lo que vende, el tipo de cambio lo va a perjudicar más que beneficiar, indudablemente”, graficó Santisteban.
Menores plazos y escasez
Por su parte, Norberto García, presidente de la Cámara del Juguete y dueño de una fábrica del sector, aseguró que los efectos del dólar caro ya están comenzando a notarse: “la empresa más importante de insumos con la que trabajamos nos está pidiendo de acortar los plazos de pago”.
“Antes pagaba a 45 días y ya me pidieron que cambie el cronograma. Es todo un indicador”, explicó, para luego agregar que incluso podrán llegar a “escasear algunos productos”, debido a que algunas empresas importadoras de insumos van a mantenerse a la expectativa.
Para García, “hay una toma de posición, pero no es algo contundente”. En este sentido, sostuvo que “la suba no es significativa aún y que, en todo caso, muchas empresas lo compensarán con exportaciones”.
Por qué sube el dólar
Desde el Banco Central indicaron que la tendencia alcista del dólar se debe a un tema estacional, ya que en julio casi se terminó la liquidación de exportaciones, porque la oferta de dólares es menor y el precio sube.
Por otra parte, hay quienes afirman que la sostenida demanda de divisas por parte de bancos, pero en especial de inversores institucionales, fueron claves en este impulso.
Sin embargo, fue preponderante el cambio de escenario que plantearon las nuevas medidas que impuso el Banco Central para restringir el ingreso especulativo de dólares al país.
Las mismas habrían comenzado a mostrar su influencia en la plaza cambiaria, donde los analistas prevén que el manejo del organismo monetario será, en última instancia, el que imponga el ritmo al tipo de cambio de la divisa estadounidense.
Los economistas consultados coincidieron en que las medidas adoptadas por el Central permitieron un menor ingreso de divisas con fines especulativos, mientras que prevén que el gobierno convalide un nuevo techo en $3,20 para los próximos meses, previos a la elección presidencial de octubre.
Orlando Ferreres, titular del estudio económico homónimo, dijo que antes "se hacían compras de acciones argentinas para venderlas en Nueva York y traer los dólares al país", pero aseguró que "con la resolución del Central ese arbitraje ya no interesa a los operadores".
"El Central logró poner una traba a los dólares que no eran para invertir o que, al menos, no tengan tan allanado el camino", celebró Ferreres, quien previó que "este puede ser el techo promedio para los próximos dos o tres meses".
La entidad que dirige Martín Redrado, a través de la circular "A" 4.687, restringió la entrada de dólares de parte de los no residentes, imponiendo requisitos más exigentes, tales como no ingresar al país los fondos que no hayan estado depositados en el exterior al menos por veinte días hábiles.
El economista consideró además que "si el BCRA sigue comprando, puede mantener el precio del dólar en el valor que quiere" y que este nuevo valor "es un avance para mantener el tipo de cambio en términos reales, dado que la inflación había socavado esa cotización".

A contramano
La realidad es que el mercado argentino volvió a moverse a contramano de los centros financieros mundiales, donde el euro siguió apreciándose frente a la divisa norteamericana y alcanzó un nuevo nivel récord.
En las primeras horas, el tipo de cambio mayorista se mostró alcista hasta tocar las 3,164 unidades. En ese momento, se detectaron en la plaza vendedores con la intención de aprovechar la oportunidad, amparándose en el impulso que el Banco Central le viene dando a la divisa estadounidense, aunque la autoridad monetaria operó muy poco.
Por ello, la cotización para las grandes negociaciones finalizó en 3,139/3,16. En la plaza, incluso, se notó por momentos la falta de billetes.
Para Abel Viglione, economista jefe de FIEL, “hasta hoy había oferta excedente (de dólares). Entonces, esto sólo se pudo hacer porque el Banco Central tomó la decisión de no salir a comprar”. Y prosiguió aclarando que “no es como las corridas de antes porque, ahora, hay reservas.”
Por su parte, Guillermina Guglielmetti, economista jefe de la consultora Data Risk, en diálogo con infobaeprofesional.com, sostuvo que, “en este momento, en términos nominales, el tipo de cambio ya está alto” y, de este modo, le restó importancia a la perspectiva de una nueva suba de la divisa norteamericana en la plaza local.
Competitividad: poco terreno ganado
Por su parte, Fausto Spotorno, de la consultora Orlando Ferreres, explicó que “el alza del dólar mejora la competitividad de algunos sectores pero, en este caso, como fue sólo de 2%, no sería significativa”.
Spotorno señaló que “el mayor perjuicio es el aumento de las presiones inflacionarias dado que una suba de 2% en el precio del dólar no genera un gran beneficio en términos de competitividad si la inflación real es 10%”.
“Si influyera en la formación de expectativas, sí sería grave, pero no creo que sea el caso”, concluyó.