Por tercer día consecutivo, los inversores volvieron a desayunarse con una nueva suba en el dólar. La presión sobre el billete, que se observó apenas se despertó la city porteña, generó una nueva escalada de tres centavos en el tipo de cambio y lo ubicó a $ 3,20 en las pantallas minoristas. De esta forma, en tan sólo las últimas setenta y dos horas, el dólar se apreció siete centavos o 2,2% contra el peso, una volatilidad que no se veía en la plaza cambiaria desde hace más de cuatro años.
Pero a diferencia del martes, ayer no todo fue de color negro. La nueva escalada en el cambio no estuvo encuadrada dentro de un desarme generalizado de posiciones locales. Gracias al Tío Sam, los bonos y acciones pudieron “zafar” de otra rueda de grandes rojos. Y si bien en las primeras horas todo indicaba que los operadores necesitarían otro valium, los últimos 120 minutos del mercado salvaron el día. De hecho, gracias a puntuales órdenes de último momento, el Merval pudo cerrar neutro y las pérdidas en los bonos se recortaron a sólo 0,9%. Incluso los cupones PIB, los grandes perdedores del martes (habían caído 9%), recuperaron parte del terreno cedido al ganar 2%.
El mercado no se cansa de repetir que la adrenalina que corre por estas horas entre las mesas no se observaba desde hace más de cuatro años, incluso muchos resaltan que ya se habían desacostumbrado a los continuos llamados de nerviosos inversores para consultar si conviene o no comprar dólares. Sin embargo, al igual que en acciones y los bonos, la respuesta parece ser unánime: “Hay que esperar y no desesperar”.
“No estamos preocupados porque el dólar se dispare, aunque sí estamos atentos. Lo que estamos queriendo ver es que señales da el Central”, destacaron desde un banco extranjero.
Y lo cierto es que ayer, a diferencia del martes, el Banco Central dio alguna señal más clara de hasta cuándo dejará depreciar el billete. Según se describió, pasado el mediodía y cuando la presión sobre el cambio se hacía más notable, la intervención oficial dio por resultado un saldo neto de venta en el spot de casi u$s 50 millones. Su impacto, no obstante, fue efímero (ver nota pág. 3).
“Cuando el billete en el tramo mayorista llegó a $ 3,17, el Central vendió y lo bajó a $ 3,16. Sin embargo, minutos después, el efecto había pasado y cerró arriba de $ 3,18”, se explicó.
Lo que sí fue igual al martes fue la actuación del Central a futuro, en donde se volvió a estimar que superó por otra rueda los u$s 150 millones a diferentes plazos. A diciembre, por ejemplo, hubo negocios que se pactaron a $ 3,26 por dólar.
Jose Nogueira, de ABC Cambios, destacó que “la volatilidad sigue siendo muy alta. El billete mayorista se movió entre un mínimo de $ 3,155 y un máximo de $ 3,187, un spread que hace mucho no se observaba”.
Pero no todos fueron malas nuevas ayer. El rebote al alza de última hora en Wall Street (el Dow cerró con un alza de 0,5% y el Nasdaq un 0,3%) favoreció la región, incluso a la castigada plaza de Argentina. De esta forma, los bonos que acumulaban bajas de hasta 1,5%, pudieron cerrar con menores caídas. En dólares, el Par y el Descuento bajaron 0,64% y 0,61% respectivamente, mientras que el Bonar VII cayó 0,9%. En pesos, en cambio, el rojo promedio fue de hasta 0,5%. El Boden 2014 se destacó con una baja del 1,8%, en tanto que el Pre5 y el Pre9 pudieron cerrar con alzas de 1,5% y 0,7% en cada caso.
“Es verdad que termino tomador, pero la intención continúa siendo de venta”, dijo un operador, que incluso destacó que extranjeros y AFJP vendieron.
En acciones, en tanto, la selectividad fue notable. El Merval, que había llegado a bajar 1,5%, culminó 0,06% arriba. Petrobras Brasil fue la que más ganó ( 4%), mientras que Molinos y Galicia cayeron 1,5%. |