La Argentina insólita seguramente volverá a escribir otra página cuando la historia rememore el primer semestre de 2007 y las manipulaciones a las que fueron sometidas las estadísticas del Indec. Desde la destrucción de documentos públicos hasta el relevamiento de precios con técnicas desconocidas por la estadística contemporánea son parte de algunos de los relatos que conforman las declaraciones indagatorias que reunió el fiscal Carlos Stornelli, en un escrito de 157 páginas al que accedió El Cronista.
El documento –que fue presentado al juez de la causa, Rodolfo Canicoba Corral– pone en una situación comprometida tanto a la directora del IPC, Beatriz Paglieri; como al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a quienes el fiscal los acusa de violar el secreto estadístico y abusar de sus funciones. Complica también a la recientemente nombrada titular del Indec, Ana María Edwin.
“Se encuentra reunido el grado de sospecha requerido por el artículo 294 del Código Procesal Penal de la Nación, como para que se le reciba declaración indagatoria a Guillermo Moreno, Beatriz Paglieri y Ana María Edwin”; concluye Stornelli.
Según las declaraciones de los técnicos del Indec que se oponen a la intervención, la inflación real es muy superior a la estimación oficial. La calculan en 15,6% en los últimos 12 meses, frente al 8,8% del IPC oficial. Ello se debe a que hubo meses, como mayo, donde se consignó un dato de 0,4%, cuando la inflación verdadera se ubicaba en 2,2%, según el testimonio de los técnicos.
Los siguientes son los principales pasajes del escrito que Stornelli presentó ante el juez:
n Borrado de datos: Para manipular la base del Indec se utilizaron dos programas, uno de parches y otro de topes. El primero elimina los aumentos excesivos. Mientras que el segundo reemplaza los incrementos por arriba de un determinado nivel (en el caso de las verduras del 15%) por una suba promedio, según describe el texto.
n Batata Entry: Es por demás curiosa la escasa experiencia profesional en estadística que acreditan los tres data entry que llegaron al Indec de la mano de Paglieri (bautizados entre los empleados del organismo como batata entry). Previo al Indec, Marcela Filia trabajó 9 años en una librería y otro tanto en una óptica. María Celeste Cámpora fue secretaria de un consultorio médico y Ulises Valentim vendedor y encargado de un hotel en San Juan.
n Cambios: “Por qué el IPC marca un aumento en el precio del pan de $ 4 si el precio oficial que acordamos es $ 2,50”, intimó Moreno a un empleado del Indec, según el relato de este último en el texto judicial. Al parecer el pan fue una de las obsesiones del secretario, junto con las verduras y la carne. “Los cambios introducidos consistieron en no imputar la variación de las verduras que superan 15%, considerar los aumentos de las prepagas sólo 2% y usar en hotelería información proveniente de una fuente externa”, explicó Stornelli en relación a la inflación de enero.
n Listas: Pero si bien Moreno fue el paladín de los cambios en el Indec, su alter ego, Paglieri, no se quedó atrás. Según el relato de los empleados del organismo ante Stornelli, en el caso de los autos, la directora del IPC decidió arbitrariamente en febrero poner una variación de 0% en ese ítem. Y “mostró como justificativo una lista de precios de concesionarios que ella misma había confeccionado y que difería de los relevamientos realizados”. Pero Paglieri fue más allá y avanzó sobre el turismo, “tengo información distinta y mejor”, dijo la directora para justificar el cambio de datos. Respecto a la lechuga, señaló que su alza se debió a que “sufrió granizo o algo así, y por lo tanto no debe ser considerado”.
n Incentivo: Otro relato tragicómico de los vericuetos en el Indec se refiere a la curiosa política de incentivos que aplicó Paglieri. Según consta en las indagatorias, prometió “viajes gratis” a los empleados que la siguieran en su cruzada anti-inflacionaria.