No fue demasiado complicado para el Banco Central (BCRA) mantener el dólar en $ 3,16 en las pizarras de la city porteña. Sin embargo, como un volcán todavía en actividad, el mercado arroja señales que no son propias de un escenario que se ha despejado por completo.
Los contratos a futuro de dólar, por caso, se pactaban ayer a un mes de plazo a $3,168 –contra una divisa mayorista que cerró a $3,13–, lo que arroja una tasa implícita de cerca del 14%. Mientras que en algunas operaciones a futuro, el retorno implícito llegó en algunos casos a ubicarse cerca del 20%.
Según explicaban en la mesa de un banco extranjero, el alto precio que se paga por la divisa a un mes de plazo es una prueba de que las expectativas a mediano plazo no son del todo optimistas. El gusto amargo que dejó el fuerte ajuste de los bonos, y la consecuente disparada del tipo de cambio y de la tasa, no terminó de aplacarse.
Ocurre que el contexto internacional, que es el gran responsable de la fuerte ola de ventas de activos locales, tampoco está del todo claro. La volatilidad en los principales mercados del mundo es cada vez mayor y los inversores no terminan de comprender el impacto que el problema en el mercado de hipotecas en los EE.UU. tendrá sobre la principal economía del mundo. Esto los lleva a seguir retirando posiciones de los emergentes y a refugiarse en activos más seguros. Entre los emergentes, Argentina es percibida como una de las clases de más riesgo, considerando que todavía arrastra resabios del default –hay holdouts por u$s 20.000 millones– y que además alimenta la incertidumbre mediante el manoseo del índice de inflación, por el cual se ajustan gran parte de sus bonos.
“Todo esto que está pasando con el dólar y con las tasas de interés es por el problema que hay en los bonos”, coincidió el jefe de la mesa de otra entidad extranjera de primera línea. “Creo que si la crisis de los mercados globales continúa, va a ser difícil sostener las cotizaciones y mantener las tasas a raya. Por eso los futuros (de dólar) con tasas altas”, agregó.
En el mercado spot, o del día, el dólar para el público minorista siguió ayer sin cambios a $3,13 para la compra y $3,16 para la venta. Aunque el mayorista, que es el que tarde o temprano termina marcando la tendencia del billete, estuvo algo más presionado, y cerró a $3,132, un centavo por encima del martes. La venta de dólares por parte de la banca pública –el Provincia volcó a la plaza casi u$s 30 millones–, ayudó al BCRA en este resultado.
En tanto que en el circuito de pesos, la autoridad monetaria debió mostrarse un poco más agresiva que de costumbre para recortar levemente la tasa de interés a un día de plazo. La tasa que se pacta por los préstamos a 24 horas entre los bancos, conocida como call, se ubicó así entre el 12% y 12,5%, para las entidades de primera línea.
Pero para inyectar liquidez al mercado y evitar un repunte del costo del dinero, el Central se valió del Nación, que vendió pesos parte de la rueda en el circuito call. Y salió nuevamente a recomprar Lebac y Nobac del mercado, esta vez, por casi $200 millones, 30% más que en la jornada anterior.
Durante la rueda, se especuló con la posibilidad de que el BCRA modificara la normativa vigente para permitir a los bancos contabilizar las Lebac y Nobac en cartera a valor técnico y no a valor de mercado, con el objetivo de aminorar el impacto que la depreciación de los títulos tendría sobre los balances del sistema financiero. Pero, confiaron las fuentes consultadas, si bien se evaluó, aún no existe consenso en el directorio del Central .