En medio del temporal, los analistas esperaron con más ansias que nunca la declaración de la Reserva Federal. Esta vez, si bien se descontaba que no tocaría la tasa de referencia (quedó en 5,25%), el misterio a develar era qué indicios daría con respecto a los temas más urticantes de la agenda financiera: sobre todo, la crisis del mercado hipotecario que azotó a los mercados en los últimos días. Como sucede habitualmente, los miembros de la Fed dieron señales pero no se jugaron del todo. Así y todo, muchos operadores leyeron las “perlitas” que dejó el comunicado de ayer como algo positivo, con lo cual –y más allá de la alta volatilidad que se vio en Wall Street– el saldo terminó siendo favorable para las plazas bursátiles.
En los pocos párrafos del statement, la Fed dejó en claro que: la economía seguirá creciendo moderadamente, nombró la volatilidad de los mercados y la corrección inmobiliaria como cuestiones que está monitoreando, y remató con el clásico “la inflación sigue siendo la mayor preocupación”. Para los inversores, esto último se traduce en un adiós a la pretendida baja de tasas. Incluso, eso pinchó momentáneamente a Wall Street. Pero se equilibró la balanza con las menciones al tema hipotecario, que –entienden los analistas– es una señal de que la Fed “algo haría” en caso de ser necesario.
Más temprano en el día se habían conocido otros dos datos clave, que señalaron más bien en la dirección de una suba de tasas. La productividad de las empresas estadounidenses creció un 1,8% en el segundo trimestre, levemente menor a lo esperado, mientras que los costos laborales subieron un 2,1%, también por encima de lo previsto.
Los índices de EE.UU. finalizaron arriba hasta 0,6%, la región también acompañó (Brasil y México con alzas de 1,35% y 1,75% respectivamente) y en Buenos Aires el Merval ganó un modesto 0,65%. El rebote de la bolsa local dejó un sabor amargo, más luego de haber derrapado casi 2% el día anterior. “San Tenaris” volvió a salvar el partido, subiendo 3,30% ya que la segunda en ponderación (Pampa) cayó 1,11%. Los bonos argentinos pidieron una tregua después de tanto castigo y operaron con algunos signos de vida. En los de pesos, el Discount y el Bogar ganaron hasta 2,30%, mientras que los dolarizados –que anduvieron mejor– mostraron ganancias que alcanzaron el 3%. Finalmente también volvieron con fuerza los cupones PIB, aquellos derivados que cayeron en la volteada junto al resto de los activos argentinos: trepó 4% el warrant en dólares y 2,5% el de pesos.
Santiago Palma Cané, economista de Fimades, tuvo una lectura positiva que le hace preveer cierta estabilidad en los mercados. “Creo que el tema de la inflación no es un gran problema para EE.UU.. Incluso el efecto del mercado subprime está magnificado por los inversores, y es por eso que de tranquilizarse ése sector no descarto que vuelva a hablarse de una baja de tasas”, señaló. Quien tuvo una mirada entre indiferente y negativa de todo esto fue Darío Epstein, presidente de Research For Traders. “No agrega ni quita nada lo que dijo la Fed. Lo cierto es que la situación está complicada para los bancos expuestos a los créditos hipotecarios, y eso justificaría que la alta volatilidad va a seguir”, arremete. Epstein, en base a ese panorama, ve que la taquicardia se trasladará a los emergentes. Para Francisco Prack, economista jefe de Grupo SBS, lo positivo de la reunión de ayer fue que el mercado ahora percibe que hay “una red de contención” ante tantos nubarrones. “Es muy importante esto, porque da cierta tranquilidad que antes los inversores no tenían. Estos, en definitiva, se quedan con eso a pesar de que la baja de tasas parezca ahora algo menos probable”, explicó.