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| Japón impulsa el crecimiento poniendo freno a su moneda |
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12/01 - 09:43 The Wall Street Journal |
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Por Sebastian Moffett
Tokio — A primera vista, la reiterada intervención de Japón en los mercados de divisas podría parecer una batalla perdida.
Los operadores calculan que Japón gastó por lo menos tres billones de yenes (US$28.190 millones) la semana pasada comprando dólares estadounidenses en los mercados de cambio internacionales en una apuesta por impulsar el dólar y debilitar el yen. Pero el yen subió de todas formas, de 107 yenes por dólar a comienzos de la semana pasada a 106,4 el viernes.
En 2003, el yen se apreció un 11% frente al dólar aun cuando Japón gastó la cifra récord de 20 billones de yenes (unos US$200.000 millones) en sus intervenciones en el mercado. Y aunque el gobierno planea casi duplicar el tamaño de la cuenta especial usada para las intervenciones, los analistas esperan que continúe el alza del yen, posiblemente alcanzando un nivel de cambio de cerca de 95 yenes por dólar. Ese sería su nivel más alto desde 1995.
El criterio ortodoxo establece que en una economía de libre mercado como la nipona no se puede detener la tendencia de los movimientos de las divisas interviniendo en el mercado, y la experiencia de Japón definitivamente parece ilustrar ese criterio. Pero los analistas dicen que la estrategia de intervención de Japón, que apunta a desacelerar el alza del yen, no a evitar que suba, de hecho funciona y ayuda a sostener la economía en momentos en que ésta alcanza una coyuntura crítica.
Tras una década en crisis, la economía japonesa inició una modesta recuperación a fines de 2002 y se ha expandido durante seis trimestres consecutivos. El Producto Interno Bruto creció a una tasa anual del 1,4% en el tercer trimestre y los economistas consideran que la economía se expandió a una tasa de casi un 2% en el cuarto trimestre.
Pero el alza del yen plantea una seria amenaza a la economía japonesa, que depende mucho de las exportaciones. Las exportaciones netas (la diferencia entre las exportaciones de bienes y servicios, y las importaciones) se han expandido o se han mantenido sin cambios en ocho de los últimos nueve trimestres de los que hay datos disponibles, haciéndolas, con mucho, el motor de crecimiento más consistente.
Los principales destinos de las exportaciones de Japón son Estados Unidos y China, país que tiene su moneda vinculada al dólar. Cuando el yen sube frente al dólar, hace que los productos japoneses sean menos competitivos en esos mercados, lo cual pone en riesgo el crecimiento de las exportaciones.
El gobierno japonés está preocupado, dice Richard Jerram, economista de ING Financial Markets Tokyo, porque le inquieta "cualquier cosa que pueda amenazar la recuperación cíclica". Y claramente hay mucho de qué preocuparse.
Los funcionarios japoneses aún están lidiando con los profundos problemas estructurales de la nación. La caída en el valor de los bienes raíces y las acciones, la deflación y los préstamos incobrables que han afectado al sistema bancario han frenado las recuperaciones incipientes en la última década.
Sin embargo, los funcionarios del gobierno insisten en que no tratan de detener el alza del yen, sino simplemente suavizar sus movimientos.
Durante los primeros ocho meses de 2003, cuando el gobierno estaba interviniendo activamente, el yen se movió en el rango más estrecho frente al dólar en décadas, entre un mínimo de 122 yenes por dólar en marzo y 115 yenes por dólar en agosto. En septiembre, durante una reunión entre los jefes de finanzas del G-7 y responsables de bancos centrales en Dubai, se llamó a una "mayor flexibilidad en las tasas de cambio", después de lo cual el alza del yen se aceleró, terminando el año en 107 yenes por dólar. Pero esa alza palidece comparada con la del euro, que subió un 20% frente al dólar el año pasado, casi el doble que el yen.
Contener el alza del yen reduce los problemas ocasionados a los exportadores japoneses. Mitsubishi Heavy Industries Ltd. fabrica equipo de generación eléctrica, con frecuencia para clientes en otros países, como una orden mayorista de China el año pasado que incluyó 10 turbinas de gas. A diferencia de los artículos de producción masiva, cuya fabricación puede ser trasladada a otros países, este tipo de pedidos son hechos a la medida en Japón. Mitsubishi Heavy está tratando de comprar más componentes en el extranjero, pero predice que la fortaleza del yen absorberá 32.000 millones de yenes (US$300 millones) de sus ganancias actuales en el año fiscal que termina en marzo, incluso cuando el alza de la moneda fue amortiguada por la intervención.
Otras empresas, especialmente los principales fabricantes de productos electrónicos, ya han reducido dramáticamente su exposición cambiaria. NEC Corp. ha aumentado su producción en el extranjero, e importó un 32% de sus partes para la fabricación doméstica el año pasado, frente al 14% que importaba en 1994. La fluctuación de la moneda ahora "ya no tiene literalmente ningún efecto sobre nuestras cifras", afirmó una portavoz.
Además, un yen alto beneficia a compañías que importan materias primas: por cada yen que la moneda japonesa sube frente al dólar, la gigante de servicios públicos Tokyo Electric Power Co. se ahorra 7.500 millones de yenes en costos de combustible. |
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