Presionado por el mal clima bursátil mundial, un nuevo pico de iliquidez en la plaza local y los vencimientos de las opciones, el índice Merval de la Bolsa porteña perforó ayer el nivel de los 2000 puntos que algunos operadores y analistas imaginaban como "piso" y quedó en su nivel más bajo desde noviembre de 2006.
Lo hizo al derrumbarse ayer un 5,17% (quedó en 1924,73 puntos), para marcar la segunda caída de mayor magnitud en lo que va del año, luego de la del 7% verificada el 27 de febrero, cuando la Bolsa de China tembló y llenó de incertidumbre a los mercados internacionales.
Sin embargo, la crisis de entonces y la actual tienen más diferencias que similitudes: la de ahora genera incertidumbre porque nadie se anima a decir que no afectará la confianza y el crecimiento de los Estados Unidos. La raíz del problema fue el crack del sector de hipotecas subprime , pero sus ramificaciones parecen interminables.
En el caso del derrumbe de China, fue producto de una suma de factores puntuales: amenazas de pinchar la burbuja por parte de las autoridades del gigante asiático, atentados a miembros del gobierno de los Estados Unidos y demás, pero ninguna tenía la fortaleza de la actual.
Fue así que las plazas internacionales, en aquel momento, lograron recuperarse en poco tiempo.
El derrumbe llegó al cabo de un día en que el resto de las plazas operaron presionadas por un informe del banco de inversión Merrill Lynch, que advirtió sobre la posibilidad de que la firma Countrywide Financial, prestamista líder en el mercado subprime , se declare en quiebra en breve.
Conocido ese informe, los principales índices de Wall Street, que en un día volátil habían llegado a estar en alza, borraron todas sus ganancias para transitar otra rueda de fuertes bajas al final de la cual el índice industrial Dow Jones había perdido otro 1,29 por ciento (quedó debajo de los 13.000 puntos), el tecnológico Nasdaq retrocedido 1,6% y el S&P, 1,4 por ciento.
En Buenos Aires, en una jornada marcada por las ventas, el mayor perjuicio lo asumió el sector bancario. Afectados por la posición que tienen en los cada vez más desvalorizados títulos públicos argentinos, las acciones del sector perdieron hasta 8,2%, como en el caso del Grupo Financiero Galicia. Claro que al resto no le fue mucho mejor: cayó 7,7% la acción del Banco Macro, 6,70% la del Banco Patagonia, 4,95% la del Hipotecario y 3,27% la del Banco Francés.
"Los fondos de inversiones estuvieron obligados a liquidar posiciones, pero vendieron lo que pudieron", explicó Juan Diedrichs, asesor de inversiones de Capital Markets Argentina."Por esa causa, las caídas más profundas las sufrieron las acciones más líquidas", acotó. Esto hizo que las cotizaciones de algunos papeles alcanzaran sus rangos del año 2003, algo impensado hace sólo unos días.
Javier Blanco
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