La plaza accionaria local pareció haber superado un test importante ayer: llegó a hundirse 1,67% cuando el rojo era el común denominador en todas las bolsas del mundo y la jornada estaba marcada por las "malas nuevas" conocidas sobre la situación en Estados Unidos. Pero al final tuvo fuerza para desandar buena parte de ese camino y cerrar el día con una baja de apenas 0,34 por ciento, que tranquilizó los ánimos.
Así, el mercado habría encontrado un piso en torno de los 2030 puntos en su indicador líder, el nivel desde el que dibujó ayer su reacción pese a un entorno adverso y en un contexto de negocios acotados por la cautela a la que decidieron aferrarse los inversores, que, a estas alturas, parecen no estar dispuestos a convalidar más bajas, pero tampoco a dar impulso a marcadas alzas con sus apuestas.
Lo curioso es que con el desempeño del Merval la Bolsa porteña quedó entre las plazas menos golpeadas del día, un concepto que tendría valor si el monto de negocios hubiera sido mayor (se operaron sólo $ 64,8 millones en acciones domésticas).
El mérito deviene del contexto externo. Los débiles datos del sector laboral y de la vivienda conocidos ayer en Estados Unidos devolvieron a los mercados a la realidad volátil que parecían haber dejado atrás luego de los anuncios que hacia el fin de la semana anterior realizó el presidente George W. Bush, entonces acompañados por la reafirmación del titular de la Reserva Federal, Ben Bernanke, de actuar si la situación lo requiere.
Ayer, pese a que Bernanke se mantuvo activo (la Reserva Federal inyectó otros 8500 millones de dólares más al sistema financiero mediante operaciones de recompra pactadas a un día de plazo), no logró restituir la confianza de los inversores, afectada además por que las ventas pendientes de casas usadas en Estados Unidos cayeron 12,2% en julio pasado, cuando el mercado esperaba una baja del 2 por ciento.
Por suerte, Buenos Aires se despegó algo de ese clima y logró transformar otra preocupante baja en una corrección mínima.
En la jornada de ayer, la mayor alza del panel líder fue para Banco Hipotecario, que cotizó en baja la mayor parte de la rueda y en la última hora de operaciones rebotó y cerró con un avance del 7,82%, hasta los 2,48 pesos por papel. Pero también subieron los papeles de Banco Macro (1,53%), lo que sorprendió, porque se trató de otra jornada nefasta para los bonos argentinos. Tal vez por eso el resto de los papeles bancarios cayó: 0,5% Banco Francés y 0,4% el Grupo Galicia (Banco Patagonia cerró plano, tras llegar a perder casi 3%)
Entre las siderúrgicas, la única que cerró en alza fue Siderar (sumó 0,74%), mientras Tenaris perdió 2,2%, Acindar 0,75% y Aluar 0,3%. Y otra que revirtió una fuerte baja fue Pampa Holding, que finalmente ganó otro 0,4 por ciento.
Javier Blanco
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