A medida que se acerca la fecha de la reunión de la Reserva Federal de Estados Unidos, el próximo martes, parece acrecentarse la cautela de los inversores en todo el mundo.
Los inversores prefieren esperar el surgimiento de nuevos datos que les permitan tener alguna dimensión más exacta de la magnitud o alcances de la actual crisis crediticia, o dejar transcurrir el tiempo hasta poder determinar si ese organismo define o no un recorte en las tasas de interés de referencia para la economía estadounidense.
Mientras tanto, no parecen dispuestos a arriesgar, especialmente ahora que el precio del petróleo vuelve a dispararse (ayer tocó los US$ 80, aunque cerró levemente por debajo), un dato que amplía el escenario de posible recesión en Estados Unidos.
La mejor señal en este sentido aparece por la reducción que muestra el volumen de los negocios en casi todas las plazas, un síntoma que en la Bolsa porteña -para los negocios con acciones locales- llega a un nivel extremo.
Ayer, por caso, se transaron apenas $ 30,9 millones con acciones de empresas domésticas, una cifra irrisoria y que no da lugar a un análisis serio sobre el comportamiento de los precios. Ocurre que, en la mayoría de los casos, esa conducta quedó absolutamente subordinada a reflejar las idas y venidas de índices del exterior o, mejor dicho, de los índices en Wall Street.
Así, el Merval estuvo al alza (llegó a ganar 1,01% en la primera parte de la rueda) mientras Wall Street estuvo al alza. Y se sumió en otra baja cuando los índices en Nueva York definieron esa tendencia que marcaría el día. A final del día el balance dejó bajas de 0,13 y 0,21% en los índices Dow Jones y Nasdaq, en Wall Street, y otras del 0,07 y 0,49% en los principales indicadores de San Pablo y Buenos Aires, respectivamente.
Pero mientras algunas plazas de exterior alternan alzas con bajas, el Merval acumula ya tres ruedas en baja y un "empate", un período que se abrió con el retroceso del viernes y durante el cual el índice que marca la temperatura del mercado accionario local cedió un 3,5% promedio (cayó de 2079 a 2008 puntos), con lo que amenaza volver a perforar el piso de los 2000 puntos.
La novedad del día fue la recuperación de los bonos, aunque terminó siendo inferior a lo pensado en las primeras horas del día, salvo algunas excepciones, como la fuerte alza del 3,38% del Par en pesos.
Sin embargo, conviene no perder la perspectiva. Se trata de un título que cotiza apenas al 30% de su paridad (ayer cotizó a $ 41,25), un nivel que, en los hechos, hace a ese papel comparable con un "bono basura", como se suele denominar a los títulos de escaso valor por el riesgo que el mercado les asigna. En lo que va del año acumula una pérdida del orden del 30%, como cualquiera de los títulos argentinos más negociados, por lo que conviene hablar de un rebote técnico "coyuntural" antes que realizar otro tipo de lecturas.
Javier Blanco
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