Las variables financieras argentinas exhibieron ayer un importante nivel de recuperación a partir de la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de recortar en medio punto la tasa de interés, aunque los analistas creen que el país aún puede estar en el ojo del huracán.
Luego de que las pantallas exhibieran subas del 4,7% en el bono par; del 5,2% en el discount y del 6,3% en el cupón ligado al PBI (todos ellos en pesos), economistas y analistas financieros consideraron que existe espacio para que los bonos argentinos, que estuvieron entre los más castigados desde julio, puedan seguir subiendo.
Esta "buena noticia" debería trasladarse a la economía real si la tendencia de ayer se mantiene; es decir, la baja en las tasas de interés de las últimas horas debería favorecer la continuidad de los proyectos que estaban a la espera de alguna señal del exterior. La decisión de la Reserva Federal (ver página 1) supone que las tasas de interés afuera podrían seguir bajando si siguen apareciendo manifestaciones de contagio global.
Sin embargo, la mayoría de los analistas prevé que la volatilidad externa se mantendrá y que en el plano local todavía faltan señales sobre el rumbo de la política económica, que sólo llegarían después de las elecciones del mes próximo respecto de la lucha contra la inflación (sobre todo por la aguda puja salarial que se espera en 2008) y por el superávit fiscal.
"Con una inflación real estabilizada en torno del 20 por ciento anual, la discusión salarial y de la distribución del ingreso parte de un piso alto que no será fácil de administrar para el nuevo gobierno", afirmó un economista cercano al equipo económico.
En ese marco, más allá que la Reserva Federal pueda lograr o no un aterrizaje suave de la economía norteamericana y que el contagio internacional sea limitado, se prevé una fuerte desaceleración en el nivel de actividad local en 2008, cercano al 4% previsto en el presupuesto, aunque con una inflación en torno del 15 por ciento. Se trata de la esperada desaceleración luego de un quinquenio de crecimiento a más del 8%, aunque con un alza de precios riesgosa.
En este sentido, el ex secretario de Finanzas Lisandro Barry dijo a LA NACION que "en los activos argentinos influyen dos cuestiones: la crisis internacional que derivó en el traspaso a moneda extranjera y que no se sabe cuándo termina y, por otro lado, el temor a la inflación, porque no está claro el compromiso del Gobierno después de octubre respecto de las correcciones necesarias para controlar el problema".
Al respecto, desde Wall Street un analista dijo que hay tres cuestiones que los inversores externos quieren ver en la práctica para decidir su veredicto: el ajuste fiscal que presuntamente contiene el presupuesto 2008, la negociación con el Club de París para saldar una deuda de US$ 6300 millones y el pacto social proclamado por la candidata presidencial oficialista, Cristina Fernández de Kirchner, que supondría moderar la mencionada puja de ingresos en 2008.
"No hay un diagnóstico claro sobre el próximo gobierno y, aunque hay lugar para que el rebote en los bonos se profundice, no aparece una estrategia para volver a salir al mercado voluntario a captar deuda", aclaró el analista, que optó por hablar en forma anónima.
Su colega Paulo Morra, de Goldman Sachs, expresó una opinión parecida: "Lo único que se dijo hasta ahora es que hay una intención de frenar el gasto, lo que debería impedir que se acelere la inflación, pero además hará falta una mayor restricción en términos de la política monetaria".
Desde Nueva York creen que no sería oportuno que el Ministerio de Economía saliera ahora al mercado, porque más allá de que se pagaría una tasa bastante más alta que antes de la crisis, tal vez le cueste encontrar voluntades para captar fondos. En este sentido, desde la cartera económica afirmaron que existe una estrategia de "esperar y ver", pese a la importante suba de los bonos de ayer, sin "desesperación" por salir a tomar plata para pagar vencimientos.
En tanto, el presidente de Arpenta, Héctor Scaserra, señaló que "hay gente que estaba muy corta en los bonos y que está volviendo, pero ésta es una película con capítulos diarios". La buena noticia, agregó, es que el dólar y la tasa del call "están aflojando" y que afuera "siguen firmes los precios de las materias primas".
Por esta razón, pese al incendio que afectó ayer al edificio del Banco Central, en la entidad ayer había cierta tranquilidad porque septiembre vuelve a registrar "exceso de oferta" luego de dos meses y un uso de las reservas "mostrando acción" para controlar el tipo de cambio, aunque con cierta volatilidad.
Por Martín Kanenguiser De la Redacción de LA NACION
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