Por JULIÁN GUARINO - Sobre el castigado terreno doméstico en materia de tasas de interés que dejó la todavía vigente crisis hipotecaria de Estados Unidos, los arqueólogos del Banco Central no han dejado buscar cuáles han sido los mecanismos locales que hicieron más fácil la suba en el costo del crédito. A la batería de medidas que instrumentaron los últimos días, los técnicos de la autoridad monetaria tienen pensado agregar una nueva esta semana que buscará desalentar la participación de los inversores extranjeros en la licitación de Lebac y Nobac y su posterior negociación en el mercado secundario.
En rigor, la medida establece que en el caso de las nuevas Letras y Notas a emitirse, a partir de ahora dejarán de llevar un número de identificación que las hacía susceptible de ser negociadas en cualquier plaza en el mundo. Esto implica que a partir de esta semana, las Lebac y Nobac sólo podrán registrarse en la Central de Registro y Liquidaciones del BCRA (CRYLl) y no podrán circular en otras cajas compensatorias locales (Caja de Valores) o del exterior (Cedel o Euroclear). De esta forma los instrumentos de deuda del BCRA sólo podrán negociarse en el circuito doméstico y en pesos y no podrán ser transferidas al exterior.
Esto implicará que habrá dos clases de instrumentos: los emitidos hasta hoy, que sí pueden negociarse en el exterior y cuyo precio podría subir llevando hacia abajo la tasa que pagan (11,5% a 90 días), y los resultantes de las nuevas emisiones, pensados para un mercado más chico, que podrían ser valuadas en forma inferior y que sólo serían adquiridos por inversores locales como AFJP, Bancos y organismos oficiales.
Si bien desde la entidad se buscó bajarle el tono confrontativo a la medida, lo cierto es que la nueva normativa se inscribirá en una de las carpetas que le había quedado sin archivar al BCRA: los rendimientos del 19% y 20% a los que llegaron, en plena crisis, algunos instrumentos como consecuencia de una caída brusca en el precio (se mueven en forma inversa). De hecho desde la entidad se cree que esto tuvo lugar como consecuencia directa del accionar de los inversores extranjeros que habrían procedido con las Lebac y Nobac de la misma manera que con el resto de los títulos públicos argentinos y los habrían vendido “a cualquier precio” llevando el rendimiento a las nubes.
Según fuentes del Central, con la nueva medida hay una reubicación del papel que juegan estos instrumentos en el mercado monetario: “no son instrumentos de deuda convencionales sino de regulación monetaria y no nos interesa que sea un buen negocio para nadie, no hay un pensamiento marketinero detrás”, señalaron. Según sostienen, hoy lo único que interesa es que Letras y Notas le sean funcionales para inyectar y absorber liquidez, según sea necesario.
Vade retro
Hoy, el mercado secundario no es lo que más interesa a la gente del Central. De los $60.000 millones que hay en stock de deuda emitida, un 15% conforman ese mercado de compra-venta (que para algunos bancos resultó “poco líquido” en la crisis) y un 10% está en poder de extranjeros. “No estamos pensando en un mercado secundario, y no estamos muy preocupados porque al que compró Lebac y Nobac como inversión le vaya bien, se trata de que están pensadas para regular la cantidad de dinero circulante”, señalaron en la entidad. El momento parece oportuno para un cambio de reglas, con pocos dólares entrando en el mercado y también pocos dólares saliendo del sistema. Por otra parte desde el Central confirmaron que seguirán activos con la política de pases -en licitaciones a tasa fija y variable- y la recompra de Lebac y Nobac, como una forma de asegurarles dinero a los bancos. A eso el jueves último se sumó la disposición que les permite a los bancos unificar el período de octubre y noviembre para promediar los niveles de efectivo mínimo que debe demostrar dándoles plazos más largos para “administrar la liquidez”. |