La creencia cada vez más extendida de que la Reserva Federal de Estados Unidos probablemente vuelva a recortar la tasa de interés de referencia para esa economía en los próximos meses animó ayer a algunos grandes inversores mundiales a realizar apuestas de inversión más riesgosas en busca de rentabilidad. Otros, en cambio, optaron por seguir tomando posiciones en activos de refugio para cubrirse frente a un escenario que juzgan cada vez más inestable.
Esa evidencia quedó a la vista cuando convivieron nuevos máximos del Dow Jones neoyorquino y el Bovespa de la Bolsa de Valores San Pablo, con avances del oro y el platino, que los ubicaron en precios récord, pese a una leve recuperación mundial del dólar y una baja del crudo. La cotización del oro al contado llegó hasta US$ 747,65 por onza en Nueva York, su nivel más alto desde enero de 1980, aunque luego retrocedió un poco. En menos de dos semanas, el metal alcanzó máximos en cuatro ocasiones.
El movimiento en los mercados estuvo influido por los datos conocidos en la jornada. Por la mañana, el Instituto de Gerencia y Abastecimiento dijo que la actividad manufacturera estadounidense se expandió el mes pasado a su ritmo más lento desde marzo, lo que causó preocupación de que el sector no tenga una fortaleza suficiente para compensar el golpe que esa economía sufre por la crisis inmobiliaria.
Además, las entidades bancarias UBS, Credit Suisse y Citigroup reconocieron que la restricción del crédito afectó sus ganancias.
Ambos factores, pero muy especialmente la menor actividad, volvieron a disparar las conjeturas respecto de un nuevo recorte en la tasa en la reunión que la Reserva Federal ya tiene agendada para fin de mes, una especulación que dio sustento al nuevo máximo histórico de 14.087,55 puntos del Dow Jones ( 1,38%) y a otro récord del Bovespa (llegó a 62340,34 puntos después de avanzar un 3,10%).
Lejos de la fiesta de otros mercados, la plaza accionaria porteña tuvo una buena jornada de negocios desde el punto de vista de los precios, que no tuvo eco en el volumen de operaciones, lo que muestra una dinámica distinta e influida por un contexto local aún muy contaminado por las dudas.
En ese contexto, el índice Merval estrenó una nueva composición, con una suba del 1,98%, al llegar a 2231,43 puntos y quedar a un 3,13% del récord de 2303,43 que registró el 23 de julio pasado. Sin embargo, los negocios con acciones locales cayeron hasta $ 90 millones, lo que parece marcar un límite a nuevos avances.
Tenaris y Acindar volvieron a ser las protagonistas de la rueda al acumular el 43% de lo transado con papeles domésticos y operarse con alzas del 4,09% y 5,02%, respectivamente, en una jornada que también fue positiva para los bancos, pese a que los bonos volvieron a negociarse planos.
Javier Blanco
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