Por CLARA AGUSTONI - A esta altura del año ya se puede afirmar que la vieja estrella del mundo financiero, el dólar, ha caído en desgracia. El otrora invencible billete verde viene perdiendo popularidad a pasos agigantados frente a las nuevas sensaciones como el euro, e incluso ante viejos competidores, como el lingote de oro. Ahora bien, para suerte de la moneda estadounidense todavía hay un rincón del planeta donde es recibida con aplausos: la Argentina.
De hecho, mientras que en todo el mundo los ahorristas están intentando deshacerse de sus billetes verdes –asustados ante la posibilidad de un debilitamiento en la economía de Estados Unidos y, sobre todo, desalentados por la reciente baja en las tasas de la Reserva Federal–, aquí los inversores se esfuerzan por acumular dólares. Es por ello que, en los últimos dos meses, los depósitos en dólares se dispararon un 12%, después de más de dos años de estancamiento.
“Hasta hace poco, las colocaciones en dólares no atraían a nadie, porque los bancos pagaban tasas mínimas por ellas. Y si bien los intereses siguen siendo muy bajos, en los últimos meses se ha visto un traspaso muy fuerte de los depósitos en pesos hacia los plazos fijos en dólares”, indicaron en un importante banco de capital extranjero.
Según cifras del Banco Central, entre agosto y septiembre al stock de depósitos en moneda dura se sumaron u$s 815 millones –u$s 490 millones en agosto y u$s 315 millones en septiembre–, lo que hace un total de u$s 6.300 millones ($ 19.834 millones). Y esto teniendo en cuenta sólo el dinero del sector privado, es decir, de individuos y empresas.
Esto aún cuando los bancos siguieron pagando tasas insignificantes por las colocaciones en dólares (ver aparte). “En los dólares, los ahorristas no buscan un rendimiento. Lo que se nota es el nerviosismo generalizado: nadie quiere tener los pesos, por los temores inflacionarios. Y nadie se anima a colocar el dinero a más de 30 días, por la cercanía de las elecciones”, dijo el gerente de uno de los principales bancos privados.
El más clásico refugio
Así, el avance de los plazos fijos en dólares no significa que haya ingresado dinero a los bancos. Todo lo contrario, la tendencia es sólo la contracara de la fuerte caída que sufrieron los depósitos en pesos. Según el BCRA, en los primeros 21 días de septiembre los plazos fijos no ajustables perdieron $ 167 millones y las cuentas corrientes cayeron casi $ 300 millones; al tiempo que las colocaciones ajustables por el CER siguieron desvaneciéndose y el mes pasado perdieron $ 150 millones más. En este contexto, los depósitos totales del sector privado en pesos perdieron $ 467 millones en septiembre.
“Estuvo saliendo dinero de los plazos fijos en pesos, a la vez que se incrementaron los fondos en dólares. En agosto, influyó el aumento del dólar, que llegó a cotizar a $ 3,21. Y en septiembre, si bien el tipo de cambio se estabilizó, los ahorristas siguieron prefiriendo ahorrar en moneda dura. De todas formas, creo que se trata de una tendencia temporaria que se normalizará después de las elecciones”, dijo un analista de un banco de capital nacional.
El incremento en el stock de los depósitos en dólares llevó a que las colocaciones en moneda dura aumentaran su participación en el total de los depósitos del sistema financiero. De hecho, hoy esas colocaciones son el 14% de los depósitos totales, mientras que dos meses atrás apenas llegaban a ser el 11%. |