Tras haber cerrado el mes de septiembre con una buena recuperación, que promedió el 8% para los que venían más castigados, los bonos emitidos en pesos indexados volvieron a sentir el peso de convivir con índices inflacionarios manipulados.
Desde hace cuatro ruedas, el volumen de operaciones con este tipo de títulos se mantiene chato, un síntoma de la desconfianza inversora, que se agudiza a medida que se acerca la fecha en que el intervenido Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) debe dar a conocer la variación registrada por el índice de precios al consumidor (IPC) de septiembre, previsto para este jueves.
En sintonía con la menor demanda, las cotizaciones de estos bonos tienden a caer, mientras, en paralelo, se incrementan muy levemente las de los títulos nominados en dólares, una situación que debería llamar la atención toda vez que el valor local del dólar vuelve a exhibirse muy estabilizado.
Así, vuelve a producirse un divorcio entre la plaza de renta variable (acciones) y la de renta fija (bonos), ya verificado antes de la crisis global de mercados.
Mientras la primera se benefició por distintos estímulos alcistas (los récords que marcan el Dow Jones y el Bovespa, la oferta de Arcelor para quedarse con el control total de Acindar, las especulaciones sobre una posible venta de Tenaris, etc.), la segunda padece el castigo de tener que lidiar contra un contexto enrarecido por las próximas elecciones y las indefiniciones que mantiene el Gobierno en distintos temas económicos (inflación, situación fiscal, desconfianza institucional) con el objetivo de no agitar las aguas y asegurarse un triunfo electoral.
Ilusionarse con un cambio de tendencia, tras la escasa recuperación registrada por los precios hace dos semanas (ganaron 8 por ciento tras haber caído 30% en 3 meses) no parece adecuado.
De hecho, ayer la expectativa respecto de un nuevo IPC subestimado, por ejemplo, impulsó nuevos y generalizados retrocesos en los bonos nominados en pesos y con ajuste por el CER: cayeron 1% el Bogar 2018, 0,74% el Boden 2014, 0,57% el Par, 0,41% el Bocon Pre 9 y 0,12% el Discount. Todo esto sucedió mientras el Discount en dólares subió 1,64%, el Par en igual moneda bajo ley de Nueva York ganó 0,9% y el Boden 2013, 0,19 por ciento.
En este marco, las buenas nuevas que ayuden a dar recorrido alcista a los bonos en pesos deberían venir de afuera (lo que se traduciría en un ingreso de fondos que los apuntale).
Al respecto, el mercado está a la expectativa del encuentro que tendrán mañana los funcionarios del Banco de Inglaterra y el Banco Central Europeo y del dato sobre creación de empleo de septiembre en EE.UU., que se difundirá el viernes y permitirá ver cómo sigue esa economía y anticipar las posibilidades de que la Fed recorte nuevamente las tasas en su reunión de fin de mes.
Javier Blanco
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