Por LEANDRO GABIN - El rally de algunos índices bursátiles por estos días renovó la vieja sensación de optimismo que reinaba no hace tanto tiempo atrás (y que estaba cajoneada bajo siete llaves). La recuperación de las acciones es una realidad como también lo fue septiembre para los títulos públicos locales. El saldo del primaveral mes arrojó resultados positivos que superaron el 9% (como el Boden 2014 o el Par en dólares), como consecuencia de valorizaciones ridículas en los bonos y la ayuda (y qué ayuda) por parte de la Fed. Así las cosas, esquivar otro mes negativo fue tomado por los analistas como un respiro en medio de tanta paliza, pero esa toma de oxígeno no equivaldría –dicen– a una recuperación sostenida. La primavera para los bonos no se extendería mucho más.
Octubre es un mes particular. Este jueves se presenta otro dibujo (para nada sutil) del INDEC y su imaginaria inflación que daría –según el intervenido organismo– 0,8% cuando la real sería por los menos el doble. El cierre del mes se presenta doblemente atractivo: elecciones locales (descontado el triunfo K versión femenina) y la reunión de la Fed donde se verá si continúa bajando las tasas. El combo, que podría desorientar a más de uno, daría como resultado un mercado de bonos planchadito y sin mucha emoción. “Ayudaría si hubiera una aproximación a normalizar el INDEC. Creo que los bonos están a mitad de camino en su recuperación pero dependerá de cómo siga la medición de la inflación. Nadie quiere estar muy expuesto”, dijo Noelia Lucini, analista de Capital Markets. El tramo restante parecería ser bastante más largo del ya recorrido. Un ejemplo: el Discount en pesos recuperó desde $ 106 (su mínimo precio en agosto) hasta los actuales $ 122, pero su target de $ 155 en enero (máximo en el año) sigue siendo inalcanzable. De acá a fin de año, Cecilia Lazzari, de Arpenta, ve una leve recuperación (con selectividad) en los bonos, pero no mucho más. ¿Cómo aprovechar ese “no mucho más”? Según Lucini, que coincide con Lazzari, hay alternativas para quienes no quieren arriesgar demasiado como el PRE9 y el PRO12. Desde Research for Traders agregaron un arbitraje conservador: comprar el PRE8 y vender BODEN 2008. La jugada de máxima, comenta Bruno Simieli de Intervalores, es apostar por alguna señal (política y marketfriendly) que active las ordenes de compra por parte de los inversores. En el caso de ese supuesto, y con la ayudita de otro recorte de Bernanke & Cía., los bonos largos en pesos serían los que más rápido responderían a ese overshooting de alegría. Por último, en medio de las elecciones y a modo de cobertura muchos inversores ven con más cariño al billete verde. Para dolarizar la cartera de bonos los especialistas sumaron al BODEN 2012, BODEN 2015 y BONAR VII. Todas alternativas para estar posicionados, pero sin hacerse muchas ilusiones. |