El Banco Central cumplió en el tercer trimestre con la meta del Programa Monetario del 2007, al ubicarse el agregado monetario M2 (billetes y monedas en poder del público, más el dinero depositado tanto por el sector público como el privado en cuentas corrientes y cajas de ahorro) entre las bandas preestablecidas. Sin embargo, para alcanzar tal fin apeló al traspaso de cuentas públicas desde cajas de ahorro y cuentas corrientes a plazos fijos, que no contabilizan como parte del agregado M2. Este cambio de composición de portfolio responde a la observancia formal del Programa Monetario y no a decisiones genuinas del sector público.
Los números del tercer trimestre lo ilustran:
n El M2 en junio cerró en $ 134.450 millones. Teniendo en cuenta que la banda superior del Programa para el tercer trimestre se ubicaba en $ 138.548 millones, los componentes del agregado tenían un margen de crecimiento de $ 4.000 millones.
n Con el crecimiento en el tercer trimestre de los billetes y monedas en poder del público ( $ 3.353 millones) y de las cuentas corrientes y cajas de ahorro del sector privado ( $ 3.172 millones), el M2 hubiera superado ampliamente el margen de suba.
n Para no incumplir con el Programa, el sector público respondió con un traspaso de $ 4.186 millones de cuentas a la vista a plazos fijos.
El BCRA parece estar por ende más preocupado por el cumplimiento formal del Programa, que por el real objetivo que está detrás de este último: “brindar un ambiente de estabilidad de precios donde los agentes económicos puedan tomar correctamente sus decisiones”. Desde el 2004, se viene observando una aceleración de la inflación que, sumado a su ocultamiento y al pasado hiperinflacionario argentino, obliga a plantear un debate respecto a cuál es y debe ser el objetivo del BCRA. ¿Debe velar por el valor de la moneda local? ¿Ser prestamista de última instancia? ¿Canjear moneda local por divisas al valor que el Poder Ejecutivo crea conveniente? ¿Ser un anexo del Ministerio de Economía?
La génesis de la actual inflación no es mono causal, sino fruto de un conjunto de elementos del ámbito local (ej. política fiscal, política de comercio exterior) e internacional (ej. precios de commodities). Si bien muchas de estas variables no están en manos del BCRA, cualquier intento de encarrilar la inflación debe empezar por un manejo técnicamente más riguroso y transparente de las variables monetarias. Nicolás Bridger Analista de Prefinex () |