La extranjerización de empresas superó en cantidad a las nacionalizaciones de filiales de compañías extranjeras durante los cuatro años y medio de gobierno de Néstor Kirchner. Pese a la prédica del jefe de Estado en favor del desarrollo de una burguesía nacional, las firmas extranjeras, sobre todo latinoamericanas, se han quedado con empresas emblemáticas de la Argentina, muchas de ellas del recuperado sector industrial, mientras que compañías locales, algunas con la bendición gubernamental, o el propio Estado, se hicieron con sociedades que antes estaban en manos foráneas, principalmente en los aún afectados sectores de los servicios públicos y la energía.
En la última semana se registraron cinco extranjerizaciones: además de la adquisición de la textil Alpargatas por la brasileña Camargo Corrêa, el frigorífico brasileño Friboi, que en 2005 había comprado Swift y en 2006 se quedó con CEPA, adquirió este año Quickfood (Paty) y Col-Car. La india ArcelorMittal hizo una oferta por las acciones que aún no controla en la acerera Acindar, y que en la actualidad cotizan en la Bolsa porteña. La cadena de materiales de la construcción Blaisten pasó de manos del Banco Galicia a las de la chilena Cencosud (Jumbo/Easy). La firma Industria Cervecera, dueña de las marcas Bieckert y Palermo, fue vendida a otra empresa de Chile, CCU.
Este año, la mexicana Televisa le compró la Editorial Atlántida a la familia Vigil. Otro empresario mexicano, Angel González, adquirió Canal 9, que pertenecía a Daniel Hadad. La india Punjab Chemicals and Crop Protection se quedó con Síntesis Química. La alemana Mahle se apropió de la autopartista Edival y la chilena Falabella, de Pinturerías Rex.
El año pasado, la belga InBev adquirió lo que aún no controlaba de la cervecera Quilmes, y que se encontraba en poder de la familia Bemberg. La estadounidense Western Union se apoderó de Pago Fácil, que era controlada por el grupo Macri. The Exxel Group le vendió la tarjeta Argencard a la norteamericana First Data. En 2005, Amalia Lacroze de Fortabat vendió la cementera Loma Negra a Camargo Corrêa. La chilena Bethia adquirió la láctea Milkaut. Puma compró la fabricante de calzado Unisol. En 2004, la mexicana Bimbo se apoderó de la panificadora Fargo.
En 2003, el primer año de gobierno de Kirchner, la mexicana Telmex, del hombre más rico del mundo, Carlos Slim, se quedó con la empresas de telefonía celular CTI, que en parte pertenecía al grupo Clarín. Telmex también se hizo en 2004 con Techtel -que era del grupo Techint- y en 2006 con Ertach -que pertenecía a Santiago Soldati-. En 2003, la láctea Molfino pasó de manos de Molinos a la canadiense Saputo.
Pero también ha habido nacionalizaciones. Este año, la petrolera estatal Enarsa y la cordobesa Electroingeniería compraron el 50% de la mayor transportista eléctrica, Transener, a la brasileña Petrobras.
El año pasado, el grupo Miguens Bemberg, después de salir de Quilmes, adquirió las centrales eléctricas de la francesa Total y de la norteamericana CMS Energy. La compañía Desarrollo y Gestión, de Guillermo Stanley y Chrystian Colombo -ex jefe de Gabinete de Fernando de la Rúa-, se quedó con la distribuidora eléctrica del norte bonaerense, EDEN, que pertenecía a la estadounidense AES. Marcelo Mindlin, a través de Pampa Holding y el fondo Dolphin, ha ido comprando diversos activos eléctricos. En 2004 le compró el 50% de Transener a la británica National Grid; al año siguiente, adquirió Edenor, que estaba bajo control de Electricité de France (EDF), y en 2006 se quedó con hidroeléctricas de EDF.
Mindlin acaba de comprar la financiera Credilogros, que en 2005 había sido vendida por el español BBVA a la local BST. A su vez, EDF le vendió en 2004 a la familia Angulo la distribuidora eléctrica de Mendoza, Edemsa.
El año pasado, Aguas Argentinas, controlada por la francesa Suez, perdió el servicio del área metropolitana, que quedó a cargo de la nueva firma estatal AySA. Roggio se hizo con otra firma de Suez, Aguas Cordobesas. Francisco de Narváez compró el diario El Cronista Comercial a la española Recoletos. En 2005, Clarín adquirió CableVisión, que controlaban los fondos norteamericanos Hicks y Fintech.
En 2004, el Banco Banex se quedó con la filial del francés Société Générale. El Patagonia se hizo con la subsidiaria del británico Lloyds. En 2003, el grupo Werthein se hizo con la mitad del control de Telecom Argentina, que antes era propiedad de France Telecom, en lo que constituyó el primer avance de la burguesía nacional en tiempos de Kirchner sobre una de las ganadoras de las privatizaciones de los 90.
Por Alejandro Rebossio De la Redacción de LA NACION
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