La actividad logística atraviesa hoy una situación particular. Por un lado,
la actividad vive un período de auge sin precedentes. En este sentido, los indicadores sobre consumo interno, no cesan en su escalada ascendente. Así, las ventas de los supermercados en agosto último crecieron 16,6% con respecto a igual mes de 2006, según datos del INDEC.
A esto se suma una proyección récord en el volumen global récord del comercio exterior argentino. Entre importaciones e importaciones se
perforaría el techo los u$s100.000 M.
En este contexto de expansión, sin embargo, hay una contracara, donde confluyen dos variables que generan preocupación en el sector:
el colapso generalizado entre las empresas y la sombra de la inflación, que erosiona los márgenes de rentabilidad.
Con respecto al primer punto, según la última encuesta de la Asociación Argentina de Logística Empresaria (ARLOG), el 50% de las empresas bajo estudio -que incluye tanto operadores, es decir, los que brindan el servicio, como los dadores de carga, que son aquellas firmas que necesitan tercerizar servicios-,
se encuentran en una situación de colapso. Además, otro 20% está cerca del límite.
De este modo, la estrategia de numerosas firmas logísticas hoy es no tomar más clientes para cuidar la rentabilidad de un negocio golpeado.
En su discurso de apertura del XVI Encuentro Nacional de Logística, el presidente de ARLOG, Mauro Sperperato, dejó en claro la compleja tarea que debe enfrentar el sector logístico: “lo más importante para destacar es el cambio de contexto. Tuvimos un cambio muy rápido,
al pasar de una crisis por recesión a lo que hoy tenemos, que es una crisis por crecimiento”.
Con respecto a la suba de costos, los incrementos en factores como combustible y mano de obra -principales “materias primas” de la actividad-
impulsaron a los indicadores logísticos que elabora el sector privado, muy por encima del Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM), elaborado por el INDEC.
En el sector logístico hoy existen dos indicadores que sirven como referencia: uno que releva los costos del transporte y otro que contempla servicios adicionales del negocio logístico:
- El primero de ellos es el que elabora la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac), la entidad que nuclea a cámaras de transporte de todo el país.
Según este índice, la suba acumulada que sufrieron las empresas transportistas durante los primeros nueve meses del año, fue del 17,2%, casi 66% por encima del IPIM del INDEC.
- Por otra parte, existe el índice de la Cámara Empresaria de Operadores Logísticos (CEDOL), que nuclea a proveedores de primer nivel como el Grupo Logístico Andreani, DHL, Cruz del Sur, Exologística y Gefco.
Este indicador es elaborado en función de una operación logística tipo en el orden nacional, y contempla las variaciones de costos en Recursos Humanos, Transporte y Distribución (en todos los modos), Administración de Stocks y Sistemas y Comunicaciones.
En su versión con costos de transporte –que se basa en los datos de Fadeeac-, el índice de CEDOL fue de 14,6%, 40% por encima del valor del IPIM. Como contrapartida, en su variante que no contempla estos costos, la suba fue menor: 12,1%.
El peso del combustible
La actividad este año sintió de lleno el impacto de la suba del precio del gasoil. Para corroborarlo, basta saber que, durante enero-septiembre de 2006 el incremento de este insumo fue del 10,6%, muy por debajo del 29,7% que registra este año.
Hoy en día, la uniformidad de precios no es una característica de los surtidores. Por el contrario, existen amplias diferencias en el valor del gasoil del interior o del Gran Buenos Aires y el de una estación de servicio de Capital.
Consultado por infobaprofesional.com, Gustavo Echenique grente general de la Unidad de Negocios Logística del Grupo Andreani, confirmó que “existen amplias diferencias dependiendo la región” y que las subas “se dieron ya sea por el valor del combustible como por los servicios de playa”.
Además, recientemente desde CEDOL explicaron que “este año los transportistas perdieron el beneficio del precio bonificado que recibían por ser grandes usuarios. “Esto generó un encarecimiento concreto del gasoil”.
El impacto de los recursos humanos
Según Echenique, los salarios fueron la variable que más impactó en el negocio.
“Hubo fuertes incrementos tanto en el personal directo, como en los que se desempeñan de manera directa, en actividades aledañas, como el personal de vigilancia, que también tuvo un impacto en cuanto a las negociaciones de convenio”.
Desde CEDOL hicieron hincapié en que si bien el Convenio Colectivo de Trabajo firmado con el gremio de Camioneros dice en los papeles 16,5%, “implicará en realidad un incremento del costo laboral del orden del 20 al 25%, según sea la antigüedad promedio del personal de cada empresa”.
La explicación de este incremento mayor al previsto está en la duplicación del porcentaje por año de antigüedad y el progresivo traslado al básico de las sumas no remunerativas oportunamente dispuestas.
La gran incógnita es, en un contexto inflacionario, qué va a ocurrir con las futuras paritarias, pautadas para mediados del año próximo.
Mayores tarifas
En este contexto, la palabra clave para las empresas del sector es “negociación”.
La logística un sector que no es generador de precios y los impactos que están sufriendo en diferentes partes de la cadena tienen que ser trasladados indefectiblemente a sus clientes.
“Hoy en día hay un trabajo constante para que los clientes comprendan este escenario y podamos transferir estas subas a las tarifas”, explicó Echenique, para luego agregar que, “en caso de no poder hacerlo, entonces se ajusta la operación para que este incremento de costos repercuta lo menos posible”.
A modo de síntesis, desde CEDOL calcaron el panorama que se vive en cada compañía: “cualquier empresario del sector logístico gasta la mayor parte de su tiempo tratando de convencer a sus clientes de que las tarifas que están aplicando son razonables en lugar de dedicarse a otros temas más importantes”.
Perspectivas
De cara a 2008, el clima que se observa entre los empresarios no es muy optimista en cuanto a las perspectivas inflacionarias. A la incógnita que genera el factor combustible y las paritarias, hay que sumarle la falta de espacio para depósitos, que está empujando fuertemente los precios de alquiler.
Hoy en día, conseguir una nave en buenas condiciones en cualquier parte del país, es prácticamente imposible. “En la medida en la cual comienza a reactivarse todo lo que es industria en el interior, todo lo que había en capacidad ociosa disponible para depósitos, hoy se está volcando a la producción”, según Echenique.
A tal punto se da esta congestión que hay demoras en las entregas de más de ocho meses. De este modo, la estrategia de Andreani fue asociarse a un grupo inversor y construir sus propios proyectos.
Lo mismo sucede con el material de transporte, como los semirremolques. En este sector, los fabricantes tienen una enorme demanda, superior a su capacidad de producción. Por eso puede haber demoras de entre 60 y 120 días en la entrega de unidades.
De este modo, todos estos factores de limitaciones en la capacidad productiva son un elemento más que, en caso de no haber soluciones en el corto plazo, mostrarán su impacto apenas comience 2008.
Juan Diego Wasilevsky