Por SABRINA CORUJO - Del buen humor al mal humor, o viceversa, hay un solo paso. Y así lo demostraron ayer los inversores financieros que desorientados por la difusión de algunos datos favorables, y otros no tanto, intercalaron compras o ventas según avanzaba la rueda. De esta forma, qué esperar de la jornada de ayer sino más que resultados mixtos. Por ejemplo, en Wall Street, el Dow Jones cerró con una baja de 0,15% pero el Nasdaq subió 1%. El S&P500, en tanto, más moderado y cerró 0,18% arriba.
Por su parte, en la región existió la misma tendencia o mejor dicho la misma volatilidad. El Bovespa volvió a ser la plaza de mayor brillo con una suba de 2,3%, mientras que el Merval –que había llegado a ganar en el intradiario 0,8% para luego caer casi 0,6%– cerró con un alza de 0,22% en 2.240,21 puntos. Los bonos locales, en cambio, fueron más castigados con bajas promedio de 0,5%.
Ahora bien, qué pasó durante la jornada para que el mercado pase del optimismo al pesimismso y de vuelta al optimismo (aunque más moderado). La respuesta: mucho.
Siobhan Manning, del ABN Amro Nueva York, destacó que “es difícil decir cuáles son hoy los drivers del mercado. La jornada, de hecho, culminó bastante bien incluso luego de que los datos del sector inmobiliario fueron peores a los esperados y el Beige book mostró un tono negativo”. Manning, sin embargo, sostuvo que “estamos volviendo a ingresar en una etapa de gran volatilidad. Los índices están nuevamente en máximos y creo que deberá existir un proceso de consolidación. Es difícil esperar que la tendencia al alza continúe. Aún el sector inmobiliario está en recesión y hay incertidumbre sobre la economía americana. Incluso el mercado de crédito no se normalizó”.
De hecho, por la mañana, se conocieron ayer datos macro mixtos en EE.UU.. La inflación minorista de septiembre registró un alza de 0,3% contra el 0,2% esperado por los analistas, pero la subyacente (la que excluye alimentos y energía, y sigue de cerca la Fed) subió 0,2%, un incremento igual al estimado y el mismo del mes anterior.
Pero como ya dijimos los datos fueron mixtos. Y si la inflación salió bien, hubo otro que salió mal: la construcción de casas. Este indicador cayó en septiembre a su nivel más bajo en más de 14 años, mientras que la actividad de permisos para construir –una señal de los plantes futuros para la construcción de casas– también cayó a un nivel no registrado desde 1993.
Hasta acá había una de cal y una de arena. Pero sigamos. Ya cerca del mediodía, y aún después, las malas continuaron llegando. Específicamente, poco después de la una de la tarde (hora local), el petróleo trepaba a un máximo de cerca de u$s 89 por barril ante el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas entre Turquía e Irak. Además, por esa misma hora, se conocía un Beige Book de la Fed con datos pocos alentadores. En pocas palabras, este informe mostró que el ritmo de la expansión económica se desaceleró desde agosto y que los mercados de viviendas siguieron debilitándose. Y como si fuera poco tampoco ayudó las advertencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre el crecimiento mundial y de EE.UU. El FMI, entre otras proyecciones, destacó que la economía mundial crecerá en 2008 un 4,8%, cuatro décimas menos que lo previsto en julio debido a las turbulencias financieras.
Sin embargo, y como ya dijimos, algo cambio en las últimas dos horas de operaciones y alcanzó para que los principales índices (en especial, los de Wall Street) cerraran sin grandes cambios. ¿Qué? El petróleo aflojó y los inversores comenzaron a interesarse en los favorables resultados corporativos de las tecnológicas como, por ejemplo, Intel Corp y Yahoo.
Específicamente, el crudo frenó su suba e incluso pudo cerrar la jornada en baja por primera vez después de varios días. Ayer, el barril cayó 0,2%, a u$s 87,4.
Con respecto a la volatilidad, Pablo Tavelli, del Santander, resaltó que “sigue existiendo una gran incertidumbre pero con una extraordinaria liquidez. Y está última lo puede todo. Primero se venden las acciones pero después ves que los precios no bajan y la liquidez, con las bajas tasas que hay en el mundo, te quema” |