Dos de los principales indicadores de la economía global -el precio del petróleo y del euro frente al dólar- entraron en los últimos tiempos en una carrera por alcanzar nuevos récords, que es digna de una competencia deportiva del más alto nivel. En tal sentido, el alza del crudo y la creciente debilidad del dólar es continua y obedecen a causas estructurales, que los últimos acontecimientos agravaron. Pero vayamos por partes, el dólar se debilita entre otros motivos por la incertidumbre generada por los problemas hipotecarios y por el temor creciente de que la crisis financiera afecte al crecimiento económico de los EEUU. En tal sentido, todo parece indicar que la crisis inmobiliaria norteamericana está lejos de resolverse, ya que los efectos retardados de las revisiones al alza de las tasas de interés hipotecarias pondrán en dificultades a más familias en el 2008 que en este año. Previendo mayores dificultades, la Reserva Federal de los EEUU (FED) jugó fuerte y bajó las tasas más de lo esperado y, como era de suponer, esa rebaja precipitó la caída del dólar. El endeudamiento en la potencia mundial es sobre todo de los ciudadanos comunes, de las familias, y en tal sentido los famosos déficit gemelos, el exterior y el presupuestario, en los EEUU hace tiempo que no lo son tanto. El exterior es consecuencia calcada de un endeudamiento doméstico que ha llegado a su límite. Por eso, hay quienes especulan en que el problema no será encontrar los centenares de miles de millones necesarios para financiar la economía americana, sino qué hacer con ellos cuando los norteamericanos no los necesiten. Pero el euro también se aprecia por sus méritos propios. La economía de la Eurozona tiene buenas bases macroeconómicas y el riesgo de cambio es menor. Diferente es el caso de los problemas de competitividad que plantea a las exportaciones europeas un euro que ha pasado de 0,8 a 1,43 dólares en lo que va de siglo. La velocidad a la que puede bajar el dólar no depende sólo del diferencial de tasas de interés entre ambos lados del Atlántico. Varias partes del mundo ofrecen oportunidades de inversión alternativas. Y hay países con grandes reservas de dólares, como China, que no verían con buenos ojos una depreciación del billete verde y hacen lo que está en sus manos para mantener la paridad, aun a riesgo de aumentar sus problemas cambiarios.
En tanto, el petróleo, ajeno a los riesgos de recesión en los EEUU, rozó los 90 dólares. El alza puede atribuirse a la escasez de las reservas, como el principal factor estructural, al que se suma, en determinados momentos, los efectos de la temporada de huracanes en las refinerías del Golfo de México. |