Por JUAN CERRUTI - En el Ministerio de Economía son optimistas. Creen que transcurrido lo peor de la crisis financiera que azotó a los mercados financieros mundiales y dejada atrás la incertidumbre pre electoral a nivel local, en adelante se registrará un importante ingreso de capitales. Inclusive algunos estiman esta cifra en torno a los u$s 5.000 millones hasta fin de año, un escenario soñado para la asunción presidencial de Cristina Fernández de Kirchner.
La cifra surge de estimar una fuerte reingreso de capitales al país tras la salida que se verificó meses atrás, por contagio de la crisis hipotecaria que se expandió desde EE.UU. y también debido a cierto nerviosismo en la plaza local ante los comicios presidenciales del domingo pasado. Un calculo realizado por la consultora RSH Macroeconómica indica que desde fines de julio hasta el 12 octubre se fugaron del país alrededor de u$s 2.230 millones.
Si, como se espera, comienzan a retornar estos poco más de u$s 2.200 millones, habría que sumarle otros u$s 1.500 millones que deberán repatriar las AFJP desde Brasil en los próximos meses. Aunque por norma las Administradoras no están obligadas a traer todo ese monto antes de fin de año, muchas se están anticipando para aprovechar el repunte que promete el mercado local y posicionarse con compras iniciales más ventajosas. Finalmente, para completar los u$s 5.000 millones habría que adicionarle préstamos internacionales y el ingreso de divisas pro el comercio exterior. En las últimas semanas se verificó cierta especulación, y se demoró la liquidación de algunas ventas a la espera de que tras elecciones se produzca un alza del dólar que no llegó.
Lo cierto es que ayer los bonos argentinos cerraron con marcadas alzas de hasta 5% en algunas series, respondiendo al incipiente reingreso de capitales, que en buena medida se vio reforzado por la decisión de la Reserva Federal de la volver a bajar la tasa.
Tanto en el Ministerio de Economía que conduce Miguel Peirano como en el Banco Central a cargo de Martín Redrado afirman que no dejarán caer demasiado al dólar pese a la avalancha de divisas que se espera.
Si bien las perspectivas para los próximos meses son alentadoras, el impacto de la salida de capitales no fue menor. Sin explicaciones, en el BCRA demoró una semana el Balance Cambiario del tercer trimestre que salió recién ayer. Según los datos oficiales, “la demanda neta de fondos en el tercer trimestre fue de u$s 740 millones”. El superávit de u$s 2.824 millones de la cuenta corriente del balance cambiario tuvo su contraparte en el déficit de u$s 3.650 millones en la cuenta capital y financiera. Más aun, en el tercer trimestre el sector privado no financiero tuvo un déficit (salida de capitales) de u$s 4.350 millones debido “a las turbulencias financieras internacionales”, según admitió el BCRA.
Préstamo del BIS
Pese a ello, trascendió en las últimas horas un dato no menor: para morigerar la caída en las reservas, el Banco Central tomó el 3 de agosto pasado un préstamo de u$s 1.000 millones del Banco Internacional de Pagos de Basilea (BIS, por sus siglas en inglés).
Por supuesto que la operación se manejó en estricto secreto para no generar temores en el mercado doméstico. De todas formas, se trató de una situación netamente preventiva ya que la reservas del BCRA actualmente se ubican en los u$s 42.950 millones, una cifra que le permite a la autoridad monetaria disipar cualquier intento de corrida cambiaria o shock por crisis financiera externa. |