Por FLORENCIA DONOVAN - Paulatinamente, en la semana se fue esfumando el clima electoral y con él, parece haberse enfriado también la presión alcista que caracterizó al mercado cambiario los días previos al comicio presidencial. Ayer, el dólar volvió a bajar otro centavo, para ubicarse a $ 3,13 para la compra y $ 3,16 para la venta en casas de cambio, un valor que no se observaba desde septiembre pasado, mientras que en el segmento mayorista, donde operan los grandes bancos, la divisa descendió de $ 3,142 a $ 3,132.
“Esta nueva apreciación del peso no se debe únicamente a que se definió el escenario político. La reducción de la tasa de referencia de la Fed influyó fuertemente en la divisa estadounidense, que se depreció frente a las principales monedas del mundo”, apuntó Carlos Lizer, Gerente de la Mesa de Operaciones de Puente Hermanos.
Una combinación de factores había hecho en las últimas semanas que el tipo de cambio orillara los $ 3,20. El contexto internacional enrarecido tras la crisis del mercado de hipotecas de baja calidad en los Estados Unidos provocó primero la fuga de capitales de corto plazo, y luego la incertidumbre con respecto al resultado de las elecciones se sumó generando un mayor conservadurismo por parte de los inversores locales, que compraban dólares o también enviaban sus divisas al exterior como refugio. Según el Informe Cambiario del Banco Central difundido ayer, en el tercer trimestre del año el sector privado no financiero fue responsable por la salida de u$s 4.346 millones (ver aparte).
Conocidos los resultados de las elecciones, no obstante, recientemente la demanda de dólares parece haber mermado. Aunque desde el Banco Central (BCRA) dieron a conocer ayer a última hora una nueva normativa que hará más complicada, en el futuro, la salida de capitales a través del mercado bursátil, en particular, mediante la operatoria que se conoce como “contado con liquidación”.
Con el “contado con liqui” quienes tienen bonos u acciones, en lugar de vender sus activos y cobrar pesos en la Argentina, venden sus papeles y liquidan sus operaciones a través de una liquidadora internacional, por lo que cobran dólares en el exterior. De esta forma, sacan divisas del país, sin pasar previamente por el mercado cambiario ni por el escudriño del BCRA.
Pero a través de la Comunicación “A” 4.728, que se difundió ayer una vez finalizada la rueda, el Central estableció que ya no podrán operar más los inversores a través de la cuenta de su agente o sociedad de Bolsa en el exterior, sino que tendrán que hacerlo con una cuenta propia. Esto, aseveran en la city, empantana la operatoria de contado con liquidación y perjudica sobre todo a agentes y sociedades de Bolsa. “Antes de la norma el cliente no tenía problemas de crédito ni de riesgo. Ahora esta operatoria queda sólo para los que tienen cuenta afuera. Y para tener una cuenta no es tan fácil. Por lo pronto, hay que justificar los fondos, cosa que antes no pasaba”, explicó un operador.
Ayer, a diferencia de lo que venía ocurriendo en ruedas pasadas, el BCRA no debió vender dólares en el mercado de contado, todo lo contrario. Según Fernando Izzo, analista de ABC Mercado de Cambios, “por primera vez, después de las fuertes ventas del pasado mes por el tema de elecciones, (el Banco Central) tuvo que salir a comprar dólares. Esto se debe a que los exportadores y bancos están deshaciendo posiciones en la divisa norteamericana”, dijo. El Central, no obstante, sí habría continuado vendiendo divisas a futuro. Los contratos de dólar descendieron a $ 3,138 para fin de noviembre y a $ 3,145 para diciembre. |