Por LEANDRO GABIN - Consagrada Cristina Fernández de Kirchner, es hora de hacer cuentas. Los grandes bancos de inversión tienen su agenda para los primeros meses de la electa presidenta. Entre los ítems más sobresalientes hay un par de deudas (en el sentido literal) pendientes: Club de París y los holdouts (quienes no entraron al canje de deuda). Los pasivos correspondientes en el primer caso, algo así como u$s 6.300 millones, son el primer flanco que está atacando el Ministerio de Economía. Si bien no hubo avances significativos, es la prioridad para los primeros meses de gestión. Quienes siguen en el ostracismo son los segundos. Representaban el 24% de los pasivos sujetos a ser reestructurados y sumaban alrededor de u$s 20.000 millones. ¿Qué hay con ellos? “Apostaría a que tarde o temprano el gobierno proponga alguna solución. Lo estamos siguiendo de cerca y creo que estaría en línea con la idea de amigarse con la comunidad financiera internacional”, confiaron desde una entidad extranjera.
Hay quienes no se quedaron en el enunciado y fueron más allá. Los economistas de Credit Suisse (CS) realizaron un informe donde plantean varios escenarios para una hipotética oferta a los holdouts. Según imaginan, el canje se efectuaría a finales de 2008 o sobre el cierre de 2009 (el escenario más “riesgoso”). Las condiciones para los damnificados inversores, obviamente, serían bastante peores que la resultante en 2005. Credit Suisse asume en su escenario base que los acreedores recibirán bonos Discount en dólares o en euros, previa quita del 67%. Una fuente del mercado especulaba con lo siguiente: “Cuando se organizó el canje se emitieron Par, Cuasi Par y Discount para el total de la deuda en default. Los Cuasi Par los agotaron las AFJP y los Par el resto de los inversores, quedando remanentes de Discount. Una alternativa que podría hacer el gobierno es que en la negociación del Presupuesto incluya un artículo en el capítulo de Crédito Público donde se plantee la oferta por esa clase de títulos para los acreedores”. No habría chances de que esos Discount sean en pesos, ya que el gobierno evita emitir en esa moneda y porque el dibujo del IPC garantizaría el rechazo por parte de los defaulteados.
Saldado eso, la oferta –según Credit Suisse– no contemplaría los intereses adeudados ni el famoso (y redituable) cupón PIB. Este último, la zanahoria que planteó Lavagna en su momento, se apreció más de 200% desde que empezó a cotizar. El banco suizo estima que el retorno anual –de concretarse el canje en 2008– para el bono en dólares sería de 9,4% y para el de euros 11,2%, medido cada uno en su moneda. “Comparado con el actual retorno del Discount, de 8,80%, no hace atractivos a los bonos defaulteados dado el nivel de riesgo de la operación”, dice CS. Pero aclaran que el potencial upside de los títulos impagos es más alto si la nueva reestructuración es más generosa que la que asumen en el caso base (que es muy conservadora, dicho por ellos). Los analistas del banco creen que, comparado con valuaciones anteriores, el retorno de los bonos defaulteados se incrementó bajo su escenario dado el mayor precio del Discount en dólares y el acortamiento del tiempo en el cual se realizaría el canje. “Creemos que los títulos impagos ofrecen diversificación de valor, y recomendamos el Global 31 por ser el más líquido, y bonos también impagos nominados en euros que tendrían valor”. Incluso proponen un arbitraje: vender parte de Bonar 13 y comprar Global 31. |