Según informó ayer Molino Pacífico, un establecimiento brasileño que proceso unas 800.000 mil toneladas de trigo, no pudo seleccionar un barco para un cargamento que debería comenzar el 15 de este mes porque la empresa argentina que le vendió los granos no recibió el permiso necesario del Gobierno para poder exportar.
Por ello, el presidente de la empresa de Brasil Lawrence Pih “buscará una compensación económica por eventuales daños”, y dijo que “técnicamente, ese contrato está cancelado por culpa del gobierno argentino”. La empresa argentina, cuyo nombre no se dio a conocer, probablemente argumente razones de fuerza mayor, pero es posible que deba enfrentar ciertas diferencias y gastos.
Y desde el mercado nacional, según publica hoy La Nación, dijeron que “la situación va a comenzar a agravarse a medida que comiencen a vencerse los plazos de entrega de la mercadería y el registro de importaciones continúe cerrado”. Sin embargo, ayer se confiaba en que si el Presidente anuncia las retenciones el registro va a ser reabierto.
El inconveniente que puede causar esta caída del embarque brasileño es, según reveló la fuente del mercado nacional, que sienta un mal precedente para el próximo año, y las pérdidas pueden ser importantes ya que los molinos brasileños compran entre siete y ocho toneladas de trigo anuales.
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