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Silvia Naishtat - Se acuerda de los sifones Drago? Inflex, la firma que los hace, también fabrica los cilindros que se utilizan para el GNC en los autos. En un recorrido que no sólo significó miles de kilómetros, acaba de
aterrizar en China. Galileo, otra de capitales nacionales, no da abasto con los
compresores para estaciones de servicio. Algo parecido le ocurre a Kip Machines, la rosarina que produce
cintas para correr en los gimnasios. Y los laboratorios Bagó, Biosidus y Gador les están embarcando toda clase de
remedios. Decididamente, el comercio con China no sólo es la soja y sus derivados que, si bien domina con el
45%de los embarques, no alcanza a explicar un fenómeno más abarcativo y de alto impacto político.
China ya se ha convertido en el
segundo destino de las exportaciones argentinas, después de Brasil, desplazando a EE.UU. y Chile. Con compras por casi US$ 3.000 millones en los primeros 8 meses del año se afianza y puede llegar a convertirse en el primer comprador. Las ventas al gigante asiático superarán a
US$ 4.000 millones a fin de año.
"Con un aumento del 37% de las ventas externas a ese país, China es el nuevo motor de la inserción internacional de la Argentina", se entusiasmó Marcelo Elizondo, director Ejecutivo de la Fundación Exportar.
-¿Es por los mayores precios internacionales?-Hay un aumento de las cotizaciones pero el volumen de soja y aceite de soja se incrementó 10%, dijo Elizondo.
La balanza con China es ampliamente favorable a la Argentina. Pero de un superavit de US$ 1.797 millones en 2005, cayó a US$ 1.497 millones el año pasado por el alza de las importaciones.
"A China le
vendemos de todo", se jacta Ernesto Fernández Taboada de la Cámara de Comercio Argentina-China. Y exhibe otros ejemplos como la madera de palo santo que se envía desde Formosa y hasta las
crestas y patas de pollo que antes se tiraban y ahora van rumbo a Shangai.
Los chinos cuentan con
380.000 empresas inscriptas en comercio exterior, de allí que "las posibilidades de hacer negocios en China son inmensas y además se abren nichos asombrosos", de acuerdo a Fernández Taboada.
El dirigente recomienda leer a Confucio,
armarse de paciencia y enviar a las reuniones con los chinos siempre al
mismo representante. Un dato: una universidad estatal, cuyo nombre se mantiene en reserva,
perdió la posibilidad de recibir a un abultado contingente de estudiantes que en vez de pagar euros en España, preferían el más razonable peso devaluado argentino para encarar aquí sus estudios de español. Pero la universidad intentó acelerar la firma del contrato y todo se desvaneció. Sin embargo, en Exportar son optimistas. Creen que ese es el
próximo filón a explotar por la Argentina: tienen 1,5 millón de personas dispuestas a viajar para aprender idiomas.
También apuestan a hacer pie en el segmento de
alta moda con fibras exclusivas como el pelo de guanaco y diseños sofisticados: hoy China importa moda para una ascendente clase media por el equivalente a
20.000 millones