En el "carry", los inversionistas se endeudan en monedas de tasa de interés baja, como el yen japonés, para colocar los fondos en unidades de mayores retornos, aprovechando el diferencial del costo del crédito en distintos países.
El yen había extendido sus avances previos el jueves y se aproximó al máximo en 18 meses que había tocado ante el dólar esta semana.
Este movimiento tuvo lugar porque las bajas de las bolsas y los temores sobre la salud de las grandes instituciones financieras redujeron la demanda de activos de riesgo.
"El apetito por el riesgo ha estado subiendo y bajando (...) y un aumento de la volatilidad condujo a un crecimiento de la aversión al riesgo", dijo Teis Knuthsen, jefe de análisis cambiario de Danske Markets en Copenhague.
"La caída de las tasas estadounidenses en relación con las de Japón, y el hecho de que los inversores domésticos japoneses traigan los fondos de vuelta a casa, también han apoyado al yen", sostuvo.
Los negocios eran reducidos antes de un encuentro de ministros de Finanzas y banqueros centrales del Grupo de los 20 (G20), un foro de estabilidad financiera global de los países industrializados y en vías de desarrollo, que empieza el sábado en Ciudad del Cabo.
Los inversionistas esperan cualquier comentario que surja de allí sobre las monedas, dados los recientes movimientos bruscos en el mercado cambiario.
A las 0829 GMT, el dólar cedía 0,2 por ciento ante el yen a 110,17 <JPY=> unidades de Japón. El euro perdía 0,35 por ciento a 160,85 yenes <EURJPY=>.
La moneda única europea ganaba 0,2 por ciento a 1,4590 dólares <EUR=>.
Para el encuentro del G20 no se prevé ningún comunicado en particular sobre las monedas, pero los inversores mirarán de cerca para ver si las autoridades reunidas allí hacen declaraciones sobre el mercado de cambios.
El viernes, en Estados Unidos se conocen los números de los ingresos de capitales al país en septiembre, y eso podría afectar al dólar, según analistas.
Las cifras de agosto revelaron una venta neta imprevistamente grande de activos estadounidenses de parte de los inversionistas extranjeros.