Los activos financieros vivieron ayer otra jornada difícil, frustrando la expectativa de mejora que se había creado anteayer con la divulgación de los nombres del próximo gabinete, que, aunque no permite especular con un cambio significativo de políticas, al menos había dejado abiertas algunas expectativas sobre correcciones.
Sin embargo, un brusco reacomodamiento global y una ola de malhumor que golpeó a las acciones locales (especialmente a las petroleras) después de que el Gobierno resolviera un nuevo aumento al impuesto que cobra por las exportaciones de crudo y sus derivados hundieron los precios de bonos y acciones domésticos haciendo que, una vez más, la plaza doméstica encabece las bajas globales.
Al final del día, la caída del Merval duplicó a la del Dow Jones y la tasa de riesgo argentino se escapó otros 26 puntos (bordea nuevamente 400 puntos), en medio de otra ola de ventas de activos emergentes para financiar compras de Bonos del Tesoro de los Estados Unidos, pese a que en la jornada se supo que la economía nacional siguió creciendo hasta septiembre de manera robusta.
En la Bolsa porteña, la corrección bajista de precios se hizo sentir entre los papeles petroleros, lo que explicó buena parte de la caída del 1,8% con que cerró su índice líder.
Las acciones de la compañía estatal brasileña Petrobras se hundieron 7,14% y los de su filial local, 4,1%, marcando la reacción del mercado ante “la suba de las retenciones a las exportaciones del petróleo, que generaron un mal clima”, consideró Mariano Tavelli, operador de Tavelli y Compañía Sociedad de Bolsa.
La medida, pensada para contener el alza doméstica de los combustibles, afecta la rentabilidad de la empresa al desalentar las ventas al exterior de petróleo en una época de muy buenos precios. Pero, por otro lado, deberían ayudar a que el país no malgaste sus cada vez más escasos recursos en la materia, una estrategia que sólo serviría si, paralelamente, diseña una política que aliente la exploración y modifique sustancialmente el desalentador panorama actual en materia de reservas.
Otra reacción del mercado ante un contexto poco favorable fue la contracción que registró el volumen de negocios: apenas se transaron $ 98,3 millones en operaciones con acciones locales, la menor cifra en las últimas 12 ruedas, lo que debe haber ayudado a aminorar las bajas entre el resto de los papeles.
Sin embargo, la menor actividad no pudo evitarlas. De hecho, de las 81 acciones que tomaron parte de la rueda, apenas 18 se negociaron en alza, mientras que 57 lo hicieron en baja y las 7 restantes no tuvieron cambios.
Las otras caídas significativas fueron las de Molinos (-4%), Edenor (-3,16%), Telecom (-2,46%), los bancos Macro y Francés (-2,22 y -2,14%, respectivamente) y el Grupo Galicia (-2%).
Javier Blanco
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