Los economistas más ansiosos por saber que hará Martín Lousteau con la economía empezaron a sacar cuentas en base a sus últimas propuestas reservadas. A partir de esas especulaciones muchos barajan la posibilidad de que el dólar empiece a moverse en una banda inferior a la actual, en línea con lo que ocurre en países vecinos y en Europa. Ello pese a que el Gobierno lo ha venido evitando a través de las intervenciones del Banco Central en el mercado cambiario.
En un reciente trabajo que le habría acercado a la presidenta electa Cristina Fernández de Kirchner, el joven economista planteó la necesidad de tener “un tipo de cambio competitivo, no fijo”, que debería “atarse a una canasta de monedas y no a los altibajos del dólar”. De ahí que un veterano colega suyo aconsejara ayer desprenderse de los billetes verdes atesorados. Si el dólar hubiera seguido en los últimos años la trayectoria de una canasta de monedas representativa del comercio exterior argentino –explicaba– su cotización rondaría hoy los $2,90.
El valor se aproxima a la cotización del momento en que abandonó el Central el ahora referente económico de la Coalición Cívica, Alfonso Prat-Gay. El ex jefe de la autoridad monetaria –de quien Lousteau fue asesor– se cruzó duro con el presidente Néstor Kirchner cuando propuso en medio de la campaña reducir el ritmo del crecimiento y dejar caer algo la divisa, hasta niveles como los que surgen de la canasta de monedas. El objetivo: combatir la inflación.
El saliente ministro Miguel Peirano, en cambio, defendió en todo momento de su gestión las intervenciones del Central para sostener la cotización del dólar por encima de los $ 3,10. Incluso, avaló una suerte de nuevo escalón cercano a los $ 3,20 por cada billete estadounidense. |