Los mercados vivieron ayer otra jornada volátil por señales de la macroeconomía estadounidense que parecen justificar la conducta más cautelosa que desde hace varios días volvieron a exhibir los grandes inversores internacionales, pero, a la vez, dan lugar para que los más arriesgados renueven sus apuestas.
Una rueda que había comenzado con los precios al alza, como suele ocurrir después de una dura baja como la registrada anteayer, por simple "efecto rebote" se transformó en un test sobre la manera en que cada administrador de carteras leyó los nuevos datos.
Lo que cambió el rumbo de los mercados fue la difusión de las minutas sobre la última reunión del comité de política monetaria de la Reserva Federal (Fed, según sus siglas en inglés). Allí se pudo saber que la decisión recortar la tasa de referencia en 25 puntos a fin de octubre fue largamente debatida, ya que algunos miembros preferían esperar más datos antes de definir una nueva baja. En algún sentido, eso aumentó la preocupación de los operadores muy jugados a un nuevo recorte en los tipos de interés, ya que parecía dejar menos espacio para esa posibilidad.
Lo que realmente sorprendió, y preocupó por igual, fue que ese organismo revisó a la baja las proyecciones de crecimiento que tenía para 2008, lo que deja en claro que la crisis subprime se transformó en un costoso lastre.
Euro, oro y variadas reacciones
La Fed espera que la economía de EE.UU. incluso crezca menos del 2% el año próximo, a un ritmo muy inferior a su potencial. En junio había augurado que la expansión en 2008 se mantendría entre 2,5 y 2,75%, una previsión que ahora rebajó a un rango del 1,8 al 2,5%, lo que impulsaría el desempleo. La revisión tomó en cuenta la crisis hipotecaria y la carestía del crudo (ayer llegó a US$ 98 el barril). La difusión del diagnóstico hizo que Wall Street, que venía en alza, vuelva a la zona roja.
Sin embargo, con el correr de las horas se concluyó que, a lo sumo, los nuevos datos no hacían más que confirmar el pronóstico de un aterrizaje suave de esa economía, al que parecen aferrarse los operadores. Incluso, algunos volvieron a ver factible la posibilidad de otro recorte en las tasas antes de fin de año, lo que favoreció el rebote de las bolsas y creó las condiciones para que el euro marcara otro máximo frente al dólar (llegó a US$ 1,4822) y el oro recuperara posiciones, al volver a superar los US$ 800 la onza troy en contratos al contado.
Los climas vividos a lo largo del día se reflejaron bien en los vaivenes del índice Dow Jones: llegó a ganar 0,70% antes de media rueda y se hundió poco más del 1% tras las minutas, pero cerró avanzando 0,40 por ciento.
En sintonía, el Merval porteño cerró una jornada que había transitado mayoritariamente en baja con un alza del 0,10%, pero en la rueda de menor volumen de negocios de las últimas veintiocho.
Javier Blanco
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