Analistas apuntan a que se mantendrá la volatilidad en las monedas de América Latina, que se podrían tornar en pérdidas generalizadas si algunos indicadores que se anunciarán esta semana en Estados Unidos refuerzan la visión del mercado de una desaceleración de la mayor economía del mundo.
"En general, las expectativas para los indicadores son negativas y la preocupación del mercado está cambiando hacia los efectos directos que pueda tener la desaceleración en Estados Unidos sobre los mercados emergentes", dijo Maya Hernández, analista de HSBC en Nueva York.
Esta semana se conocerán en Estados Unidos los datos de confianza del consumidor, venta de viviendas, solicitudes de hipotecas y el Libro Beige de la Reserva Federal, un compendio de las condiciones económicas del país realizado con datos de los bancos regionales de la Fed.
"Vemos un panorama difícil para las monedas de la región. Lo más probable es que los datos de vivienda en Estados Unidos sean negativos y esto afectará negativamente a los valores y divisas", dijo Pedro Tuesta, analista de la firma 4Cast Inc. en Nueva York.
El impacto de la crisis en el sector de viviendas en Estados Unidos ha reavivado las expectativas de que la Reserva Federal podría volver a recortar la tasa de interés en diciembre, tras los dos recortes ejecutados en meses recientes.
VOLATILIDAD EN BRASIL Y MEXICO
Ante datos negativos, los inversores preferirán reducir su exposición a las riesgosas plazas y monedas latinoamericanas, y más aún en los actuales momentos de alta volatilidad que continúa generando la turbulencia en los mercados de crédito por la crisis del sector hipotecario de alto riesgo.
La ralentización del real brasileño frente al dólar registrada en los últimos días podría continuar esta semana por encima de los 1,8 por dólar (BRBY: Cotización), tras cerrar el viernes con un retroceso del 1,4 por ciento a 1,805 reales por dólar, en un escenario de alta volatilidad.
"La próxima semana tiene muchos indicadores estadounidenses y también una expectativa de flujo (positivo). Por todo eso, la volatilidad del dólar (ante el real) será muy grande", dijo Francisco Carvalho, gestor de cambio de la corredora Liquidez en Sao Paulo.
La divisa brasileña es una de las monedas con más recorrido bajista en este escenario de desaceleración global tras acumular una apreciación en lo que va de año de en torno al 20 por ciento frente al billete verde.
En México, la volatilidad con implicaciones negativas también será la tónica general, y analistas ven la divisa en un rango de entre 10.95/11.05 pesos por dólar, tras culminar el viernes estable en 10.9740/10.9750 (MEX01: Cotización), luego de que el banco central mantuviera sin cambios su política monetaria.
"El peso puede seguir con volatilidad, presionado por el menor apetito por riesgo ante la incertidumbre sobre la crisis del sector 'subprime' en Estados Unidos", dijo César Castro, director de análisis de la firma de asesoría Capem en Ciudad de México.
"Eso será un factor de presión no sólo para México, sino para las divisas de otros países emergentes", agregó.
Por su parte, el peso colombiano <COP=RR> abriría la semana con expectativas de apreciarse luego de una sorpresiva decisión del Banco Central, que subió su principal tasa de interés en 25 puntos básicos a 9,5 por ciento para cumplir con la meta de inflación.
La moneda, que cerró la semana pasada en 2.080,5 pesos por dólar, podría operar en valores en torno a 2.050 unidades por dólar, según analistas.