Por FLORENCIA DONOVAN - Pese a que en noviembre lentamente comenzaron a recuperarse los plazos fijos en pesos del sector privado (subieron casi $ 1.000 millones de la mano de las AFJP), las tasas de interés no parecen querer aflojar demasiado. Por un depósito a 30 días de plazo, de hecho, los bancos privados pagaban el viernes cerca del 14% anual, todavía uno de los valores más altos del año. Y para los economistas, es muy probable que se mantengan en el tiempo, dado que no sólo el mayor costo del dinero responde a una caída de los depósitos privados, sino que con una inflación en ascenso, también se observa en el segundo semestre una política más contractiva del Banco Central.
Con el ajuste que se desató en los mercados del mundo tras la crisis de las hipotecas de alto riesgo de los EE.UU., muchos ahorristas optaron por retirar sus depósitos en pesos y volcarse en cambio al dólar. Por lo que los bancos debieron salir a pagar más caro para buscar colocaciones del público, y nutrirse así de más materia prima para dar créditos. “Los bancos entre julio y noviembre dieron crédito por $ 12.466 millones, mientras que los depósitos crecieron sólo $3.807M. Lo que está impulsando al alza de las tasas es la diferencia entre los flujos de préstamos y depósitos. Los bancos están manteniendo o subiendo las tasas para poder fondear los préstamos”, opina Nicolás Bridger, economista de Prefinex.
Pero a un contexto más complicado se suma localmente la aceleración de las expectativas inflacionarias, que llevan a los inversores también a exigir rendimientos reales positivos, o al menos más cercanos al índice de inflación (que cualquiera sea el cálculo, siempre suele superar el informado por el Gobierno). “Hoy a los bancos les cuesta retener los depósitos, y en consecuencia, las tasas están más altas. En parte, hay que empezar a mirar qué pasa con la inflación. Cuando se ve la estructura de fondeo de bancos hay una preferencia por liquidez y un traslado al dólar. Y esto se refleja en la dinámica del financiamiento: los préstamos de largo plazo se estancaron y los de corto son los únicos que caminan”, explica Rodrigo Álvarez, economista de Ecolatina.
Y en lugar de seguir inyectando pesos al circuito –lo que podría amortiguar el impacto en las tasas de la caída de depósitos, pero fogonear precios–, indica Federico Bragagnolo, economista de Econviews, el Banco Central parece estar adoptando una política monetaria algo más austera. “A pesar de que la Base Monetaria (esto es, el circulante en poder del público más los pesos que tienen depositados los bancos en el BCRA) se expandió, la política monetaria fue contractiva desde la turbulencia de los mercados, marcando un cambio en relación a los primeros 7 meses del año. Una forma de verlo es comparar el crecimiento de la Base Monetaria con el del PBI nominal, la base creció 1,1% y el PBI nominal creció un 6 %, aproximadamente”, apunta Bragagnolo, para quien “esta política monetaria contractiva impulsó la suba de las tasas de interés y la desaceleración de los crecimientos de los agregados monetarios. Dado que si el Central hubiese inyectado más pesos este efecto (por la caída de depósitos) no hubiese sido tan fuerte”.
Desde el 24 de julio, cuando se inició la turbulencia internacional, al 9 de noviembre, último dato disponible, la Base se expandió en $ 1.071 millones. Si bien el BCRA volcó pesos al mercado mediante la recompra de títulos y la colocación de pases, luego retiró dinero del circuito con sus ventas de dólares para sostener el tipo de cambio ante la salida de capitales.
$ 6.853 millones
Es lo que cayó el stock de títulos del Central desde que se desató la crisis de los mercados. Y es que la autoridad monetaria aprovechó la recompra de bonos en el mercado secundario y la no renovación de vencimientos para inyectar pesos y así paliar la demanda de billetes de los bancos. La entidad recompró $ 4.662 millones
($ 3.580 millones de Lebac y $ 1.082 millones de Nobac), y además a través de las subastas se hizo de otros $ 2.191 millones. “El BCRA hizo además negocios, porque recompró más barato lo que había colocado a tasas más altas en el pasado”, aseguraron desde el Central. El stock de títulos asciende a $ 55.035 millones. |