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| Cupones atados al PBI o cómo ganar |
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27/11 - 09:25 El Cronista |
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Por JULIÁN GUARINO - En épocas de boca murmurante y puño crispado, todavía quedan algunas sonrisas caminando por los pasillos de la Bolsa. Son los felices (y algo zarandeados) poseedores de los cupones atados al crecimiento del PBI, títulos que no discriminan y que prometen pagarle a todo inversor que los tenga en su cartera 72 horas antes del 15 de diciembre, un 11% de esa suma. Incluso promete liberar el pago a las 72 horas. Así, en menos de una semana, un inversor puede hacerse de este premio. Lo mismo dará que el ahorrista los haya comprado el día anterior o hace un año; lo mismo será que se trate de un cupón en pesos o en dólares: es en definitiva la resultante de las condiciones que el Gobierno argentino fijó oportunamente.
Se los ha llamado derivados y warrants. Sin embargo, no son ni lo uno ni lo otro: apenas un invento argentino cuya originalidad compite con la birome y cuyo mérito no siempre fue reconocido: de hecho hay quienes todavía sostienen que estas “unidades atadas al PBI” parecen más cerca de un negro experimento a la Bela Lugosi antes que una genialidad de la ingeniería financiera. En el último año se los ha puesto a prueba. “Si bien siempre han sido volátiles se trata de una inversión que toma su precio de la constante puja entre la oferta y la demanda”, señaló Diana Gattegno, de Maxinta Valores.
Esto hace que en épocas de vacas gordas, su evolución haya sido meritoria mientras que en la actualidad, sufra la salida de los inversores de los mercados emergentes como consecuencia del aumento de la aversión al riesgo. Eso sí: ha resistido los embates que sí sufrió la renta fija local en manos del escándalo del Indec. En 2008, el valor de estas unidades se fijó en función de las expectativas de crecimiento. Los bonos pagan una renta fija; los cupones pagan si se cumplen 3 condiciones. La primera es que el valor del producto bruto argentino (en este caso de 2006) sea mayor al del año anterior en términos constantes de 1993. La segunda es que la tasa de crecimiento efectivamente registrada de la economía sea mayor a la proyectada: 8,4% versus 3,5%. La tercera y última, que la cantidad de dinero pagada de los cupones no supere los u$s 48 millones (con el pago de los dos años apenas suma u$s 1,93 millón).
De cálculos y afines
Considerando que un inversor tenga $ 1.000 en unidades atadas al PBI en dólares, a $ 37,5 de precio de ayer arroja 2.666 títulos nominales. A estos títulos se le aplica el coeficiente resultante del pago referente a 2006 que se conoció el viernes: u$s 1,31822 cada u$s100 lo que significa u$s 35,14, es decir $ 111.
Eso sí: el efecto inmediato debería ser que el título pierda ese valor como efecto del pago aunque bien podría recuperarlo en el día. Los cupones cotizantes quedarían en un valor cercano a los $ 33 (se les resta los $ 4 que pagan), aunque podría suceder lo que ocurrió en diciembre de 2006, cuando el mercado recuperó el valor de cotización en el día.
Sin embargo, para los analistas consultados, las cosas no están del todo dadas para que este escenario pueda ser descartado con antelación: “Si bien se trata de un activo que ha resistido a la volatilidad provocada por el índice de precios al consumidor del Indec, no está resultando inmune a la volatilidad internacional”, señaló Cecilia Lázzari, especialista en renta fija de Arpenta. Es que en lo que va del año, acumula una caída del 5%, que no resulta demasiado importante si se tiene en cuenta que la versión en dólares del título Par ya perdió 21%. |
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