Los mercados bursátiles de todo el mundo volvieron a bajar ayer afectados por las previsiones cada vez más pesimistas respecto del impacto que tendrá la crisis del sector hipotecario en Estados Unidos sobre esa economía y la salud patrimonial de importantes bancos.
En Wall Street, el índice Dow Jones perdió 1,83% y el tecnológico Nasdaq bajó 2,14%. Ambos indicadores habían comenzado a operar en alza pese a las estimaciones contradictorias sobre el impacto de las primeras compras de la temporada de fin de año en Estados Unidos, un período determinante para estimar la evolución del consumo, es decir, la variable que explica dos tercios del producto de ese país.
Con el correr de las horas se supo que el nivel de las ventas minoristas durante los días festivos de Acción de Gracias (referencia para el feriado extendido que se produjo la semana pasada) había sido bueno. Pero la preocupación generada por los despidos que anunciaría en breve Citigroup (entre 17.000 y 45.000 empleos, según la cadena CNBC, que se suman a los 17.000 ya ejecutados desde abril) y por la dimensión que adquiere la crisis crediticia en EE.UU. hizo que los inversores volvieran a concentrarse y preocuparse por los problemas.
En este clima, las acciones de Citigroup cayeron por debajo de los US$ 30 por primera vez desde el 2002, tras perder otro 5,80%. Así, en lo que va del año, los papeles de este grupo financiero perdieron casi la mitad de su valor: habían comenzado a US$ 55,7 y ayer quedaron a 29,84.
Para las bolsas de la región, la nueva baja de Wall Street fue demoledora. Y la sufrieron mucho más las plazas que venían siendo fuertemente abastecidas por dinero llegado del exterior, como la de San Pablo. En el vecino país, la Bolsa cayó 3,12% (el Bovespa perforó el piso de los 60.000 puntos) y el real perdió valor frente al dólar por sexta jornada consecutiva: se cambió a 1,825 reales por dólar, su nivel más débil desde el 4 de octubre.
En tanto, la Bolsa porteña no encuentra razones para despegarse del mal clima global, aunque lo padece algo menos porque la salida de fondos del país ya se había dado mucho antes, cuando el remezón en los mercados quedó a la vista, allá por fines de julio, y los inversores se convencieron de que la inflación seguiría siendo subestimada, lo que provocó una ola de ventas de bonos en pesos que aún no se detuvo. El Merval perdió 0,95% con un volumen transado en acciones domésticas que alcanzó los $ 142 millones.
En materia de precios, Petrobras Brasil lideró la caída entre los papeles del panel líder, con un recorte del 4,9%, y la siguieron Irsa (-3,67%), Comercial del Plata (-2,8%), Central Puerto (-2,76%), Cresud (-2,7%) y Banco Macro (-2,3%). De otro lado, las únicas alzas correspondieron a Telecom (1,9%), Acindar (0,37%) y Aluar (0,33 por ciento).
Javier Blanco
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