La plaza accionaria local no encuentra motivos para despegarse de la crisis financiera internacional, sino que, por el contrario, agrega a este lastre el costo de algunas medidas del Gobierno que afectan la rentabilidad de las empresas, como las mayores retenciones agrícolas y petroleras, o la probable extensión de ese impuesto a otros sectores, como la minería.
Si a este marco se suma que la valorización de los bancos locales se encuentra desde hace meses condicionada por el continuo retroceso de la deuda pública argentina (la banca mantiene anotados en su balances más de $ 71.000 millones en títulos, el 90% emitido por el Estado), se podrán entender algunos de los motivos que mantienen la Bolsa porteña en retroceso.
De allí que no causara sorpresa ayer la nueva baja del 0,96% que registró el índice Merval, pese a que el contexto de los mercados lucía más favorable tras conocerse que el inversor árabe Abu Dhabi inyectará US$ 7500 millones en Citigroup para que esa entidad pueda hacer frente a las pérdidas generadas por la crisis subprime.
Esta novedad (sumada a la baja del 3,4% que registró el petróleo) ayudó a calmar ánimos en Wall Street y le permitió al Dow Jones cerrar el día con un avance del 1,69%, a la vez que generó las condiciones para que el Bovespa en la Bolsa de San Pablo también concluyera con un alza de 0,61 por ciento.
Sin embargo, nada de esto sirvió para que el Merval cambiara de tendencia, lo que comienza a preocupar a los inversores, que ahora ven de cerca la posibilidad de cerrar el año sin ganancias (apenas mantienen una diferencia positiva de 3,9% en el año).
Para algunos, el cóctel de razones inquietantes que condiciona el desempeño de la Bolsa local sumó ayer la baja en los precios internacionales de la soja y el maíz (ver Pág. 11).
"El Merval bajó arrastrado por la fuerte caída en las commodities", corroboró Claudio Szlaien, analista de Marlon, y adjudicó parte de la caída de ayer a este efecto que, por ejemplo, hizo retroceder 6,02% a la agrícola Cresud. Sin embargo, pareció tener más incidencia en el desfavorable balance final del Merval el descenso del 3,26% que mostraron los papeles de Petrobras Brasil, en sintonía con la baja del crudo, en una jornada en que acapararon casi un 20% del volumen total negociado en acciones domésticas.
El balance de precios mostró 43 alzas, 78 bajas y 11 papeles sin variación respecto de su cierre anterior, con una característica: las bajas no sólo fueron mayoría, sino que alcanzaron mayor magnitud que las alzas.
Pero, además, comienzan a afectar a los papeles que mantenían un buen desempeño como Pampa Holdings (-3,24%), Central Puerto (-3,01%), Transener (-2,26%) y Edenor (-2,22%), lo que parece sugerir que algunos inversores están liquidando las únicas posiciones que aún les daban ganancias, en un intento casi desesperado por diferir la admisión de pérdidas.
Javier Blanco
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