Julián Guarino y Clara Agustoni - El tiempo es el mejor autor porque siempre encuentra un final perfecto. Lo decía alguien que no solía decir mucho en público: Charles Chaplin. También lo sostienen por lo bajo aquellos que manejan casi $100.000 millones en aportes previsionales.
Es que sobre sus analíticas cabezas pende un inmenso reloj y el tic-tac que los corre tiene fecha de vencimiento al 31 de diciembre. Por imposición del Gobierno, en los próximos 20 días hábiles deberán vender una suma que se ubica en el orden de los $ 3.000 millones en activos del Mercosur, especialmente brasileños. Esto arroja unos
$ 150 millones diarios, una suma insignificante para los $ 11.000 millones que se transan a diario en esa plaza paulista, pero primordial y oportuno para nutrir el mercado de acciones local.
En rigor, las administradoras deberán vender esos montos para cumplir con el requerimiento que las obliga a no superar el 8% del total en este tipo de activos al último día de año. A partir de esa fecha y en el plazo de 3 meses, deberán recortar otro 2% de los activos.
Si bien a ritmo cansino durante octubre, en noviembre la velocidad de las ventas comenzó a incrementarse. De hecho, según señalaron fuentes del sector, en los primeros días del mes las ventas de activos promedio eran de $ 50 millones por día, mientras que en los últimos días prácticamente se duplicaron y esta semana llegaron al tope de los $ 300 millones diarios. De hecho, al estudiar la evolución de los FCI, éstos perdían $ 315 millones en las primeras dos semanas del mes. A la vez, los gerentes decidieron desprenderse de Letras del Banco Central en $ 147 millones.
Todo esto tuvo su contrapartida en el debilitamiento de los Fondos Comunes de Inversión locales (FCI) –pero que invierten en Brasil–, que dos semanas después, al día de hoy ya han perdido casi $ 1.300 millones a manos de las AFJP si se sumaban los de acciones y títulos públicos. De este monto, unos $ 500 millones pasaron a formar parte de FCI que invierten en plazos fijos y el resto se repartió entre renta variable y renta fija. A los primeros 15 días de noviembre, las AFJP habían comprado acciones en la plaza local por unos $ 240 millones, principalmente en papeles de Edenor, Aluar y Pampa Holding aunque también se registraron $ 17 millones en operaciones de Grupo Clarín. A la vez, se habían posicionado en bonos en pesos indexados como el Discount, Bogar y Par, cuyo monto nominal rondaban los $ 630 millones al 15 del corriente. Uno de los argumentos fue aprovechar las bajas cotizaciones a las que se negociaron estos títulos.
En busca de destino
Una de las preguntas que,con ánimos especulativos se hacen hoy en el mercado bursátil es cuánto de esos $3.000 millones que aún restan importar desde Brasil se verán volcados al mercado de acciones y bonos. El fuerte incremento en el promedio operado en Bolsa en los primeros días de noviembre delató el accionar de las administradoras, que se mostraron interesadas en buscar el momento más provechoso tanto para salir del mercado paulista, como para entrar en la plaza local.
Según han señalado fuentes del sector, los fondos, al menos por ahora, buscarían los mismos compartimentos que ya se tienen en la cartera. Al menos un 40% iría a títulos públicos y el resto se repartiría entre plazo fijo, acciones y fideicomisos. Por supuesto, la expectativa está puesta en los proyectos para financiar la economía real. Oportunamente, se habían mencionado dos proyectos energéticos para que vuelquen parte del dinero de Brasil. En este sentido, se habían mencionado el Gas 2, la segunda parte del fideicomiso financiero de Transportadora de Gas del Norte (TGN) y de Transportadora de Gas del Sur (TGS) y el proyecto de Ciclos Combinados en Rosario y Campana. |