Por segunda jornada consecutiva, los bonos de la deuda argentina se negociaron con sostenidas alzas en medio de las renovadas especulaciones sobre un próximo recorte (el tercero en el año) de las tasas de interés en Estados Unidos, decisión que -en teoría- debería desalentar las inversiones en activos de ese país y favorecer la compra de papeles que ofrezcan mayor renta.
Sin embargo, ayer los títulos del Tesoro volvieron a estar entre los más demandados, lo que no sólo deprimió sus rendimientos (el bono a 10 años paga 3,95% anual), sino que además mostró que una parte importante de los inversores sigue observando con temor la evolución de la crisis, más allá de la malla protectora que la Reserva Federal estaría dispuesta a mantener desplegada para evitar un crac de mercados y del buen dato de crecimiento que entregó la economía de Estados Unidos, al expandirse un 4,9% en el tercer trimestre.
Para algunos, el repunte de los bonos domésticos está además ligado a las decisiones impositivas que adoptó el Gobierno para asegurar recursos a la administración de Cristina Kirchner, en alusión a la suba de retenciones y su posible extensión a exportaciones mineras y de metales. "Después de todo, son medidas que aportan recursos al fisco y mejoran su capacidad de repago de la deuda", razonó un operador.
Muy rezagados
Lo concreto es que el rebote fue nuevamente importante y generalizado (alcanzó a los bonos en pesos y en dólares por igual), superando el porcentaje de recomposición exhibido por el resto de la deuda emergente. No debe llamar la atención porque los bonos argentinos corrían esa carrera muy rezagados, por lo que tendrían largo terreno por recuperar aunque no lo harían hasta que el Gobierno disipe las dudas.
Por ejemplo, el bono de descuento en pesos avanzó 3,38%, un porcentaje que se suma a la mejora del 2,6% que registró anteayer. De esta manera, su cotización subió de $ 107,90 a 114,50 en apenas dos jornadas, un salto nada desdeñable pero que aún deja a este título lejos del nivel de $ 124,00 con que había comenzado el mes o el de $ 152,15 que llegó a tocar a mitad de año.
Los valores mencionados sirven para tener una clara referencia del nivel de castigo que sufrió este tipo de papeles por la manipulación de los datos inflacionarios, una decisión que les restó capital y valor, y ayudó a entornarle al país el acceso a los mercados internacionales.
También fueron importantes las mejoras registradas por el Par en pesos (1,67%), aunque no sirve para que este título mejore mucho su paridad (sigue en torno del 28%); el Bocon PR13 (2,5%) y el Bogar 2018 (2,0%), entre los títulos en pesos.
En cambio, entre los nominados en dólares, el ranking de mejoras lo encabezó el Par emitido bajo ley argentina, que avanzó 2,3 por ciento.
Javier Blanco
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